Tilsa Lozano: "Desde el día que me convertí en mamá, la Tilsa que existía antes murió" [ENTREVISTA]

Tilsa Lozano espera con ansias a Massimo, quien llegará a este mundo muy pronto. 

Tilsa Lozano
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Cuando una mujer recibe la bendición de ser madre, su mundo cambia, se convierte en una superheroína para cuidar a la prioridad de su vida, y esa bellísima experiencia es la que vivió Tilsa Lozano al tener a Valentina y concebir al pequeño Massimo, que nacerá en junio.

Tilsa Lozano asegura que la fama, los viajes, el dinero, lo que sufrió, todo lo cambiaría por volver a ser mamá y vivir la historia de amor que construye con ‘Miguelón’ y su hijita, que espera al hermanito para cuidarlo y darle su ‘besito vengador’.

Tilsa, celebrarás por partida doble el Día de la Madre
Sí, doble... bueno, uno y medio (toca su barriguita).

¿Cuánto te falta para dar a luz?
A partir de la quincena de junio, en cualquier momento.

¿Ya viste a Massimo en la ecografía?
Sí, ya la vimos y la verdad, es igualito a su papá. Miguel tiene unos genes superfuertes.

Bueno, Valentina también se parece a él.
Claro, como que la primera impresión de Valentina es a su papá total y Miguel es igualito al suegro, así que por ahí vienen los genes de los Hidalgo. Si ves la ecografía de Massimo dices: ‘Es idéntico a su viejo’.

Tilsa Lozano en entrevista con Trome por el 'Día de la Madre'. (Video: Trome.pe)

La última vez que conversamos comentaste que le decías a Miguel que primero Valentina cumpla dos años, luego le regalamos su perrito y después pensamos en el segundo... ¡Lo planificaron al toque!
Sí, creo que las cosas pasan cuando tienen que pasar. Dios sabe lo que es mejor para ti. Él se encarga de darte lo que deseas en el momento indicado.

¿Esperabas que sea hombrecito?
En realidad siempre me imaginé más mamá de mujercitas, por la relación tan especial que tengo con Valentina, pero ella, desde que se enteró de que estaba embarazada, me decía: ¡Es niño, mamá, es niño! Y yo le preguntaba si no quería una hermanita para que jueguen, pero respondía: ‘No, niña yo, él niño...’

¿Cómo le contaste?
Le expliqué que en la barriguita de mamá está creciendo un bebito, pero que no sabía si sería niña o niño, y así iba a tener con quien jugar. Pero ella marca su territorio.

¿Por qué?
Porque yo le digo: ‘Massimo es mi hijo y Miguel, su papá’. Me mira y responde: ‘No, Miguel es mi papá’.

¿Y ha sentido celos por el hermanito?
Hasta ahora no. Ella me ayuda a doblar la ropita de su hermano, a decorar su cuarto. Trajo sus osos de peluche a la habitación de Massimo. En la habitación del bebé está su cuna y una camita para cuidarlo en las noches, y Valentina dice: ‘Yo voy a dormir acá para cuidar a mi hermano’. No sé cómo será cuando nazca, pero hasta este momento viene muy colaboradora. Siendo tan chiquita, me da tanta ternura con su instinto maternal...

¿Imaginaste ser mamá de dos?
Siempre pensé en dos, siento que de una u otra forma la vida me está dando lo que en mi cabeza había pensado y soñado.

Con este embarazo te veo de espaldas y estás igual...
He engordado menos que con Valentina, siento que la panza es hacia adelante. Con ella me ensanché de las caderas, retenía líquido. Con este embarazo he trabajado normal.

Ni guardaste reposo...
No, en cambio con Valentina, sí. Los primeros tres meses fueron delicados, pero nunca tuve náuseas ni vómitos, mis síntomas empiezan el último trimestre, ya no me entra la comida ni puedo dormir.

¿Fuiste cesareada con Valentina?
Fue natural y esperamos que con este también, es dolorosísimo, horrible. Tuve doce horas de trabajo de parto con Valentina, pero todo eso se supera porque es una experiencia maravillosa.

¿Ser mamá te cambió la vida?
Sí, desde el día que me convertí en mamá, la Tilsa que existía antes murió. Me volví la persona más valiente del mundo y a la vez, la más temerosa, porque no deseo que nada les pase a mis hijos. Mira, dejaría la fama, la plata, el trabajo, los viajes, todo lo que sufrí y volvería a ser mamá.

¿Vas a ‘cerrar la fábrica’? ¿Te ligarás las trompas?
Le dije a la doctora que me ligue las trompas y respondió que no porque soy muy joven, pero Miguel se va a hacer la vasectomía. ¡Ay, no podía contarlo! (ríe)... Bueno, es que el procedimiento para ellos es sencillo y reversible, en cambio en nosotras es invasivo. Yo en dos me planto y de ahí ‘fun, fun, fun’ (hace el gesto de levantarse el busto, el derriere, afinar cintura) para que toda vuelva a su lugar (ríe)... Entraré al ‘taller’ por pintura, cambio de aceite, afinamiento y que me arreglen el kilometraje.

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