Existe una delgada línea entre amar y malcriar, por eso es fundamental que los padres no se dejen llevar por los recuerdos de su infancia (carencia afectiva, material, etc.) ni por sentimientos de culpa.
Existe una delgada línea entre amar y malcriar, por eso es fundamental que los padres no se dejen llevar por los recuerdos de su infancia (carencia afectiva, material, etc.) ni por sentimientos de culpa.

es, quizá, uno de los mayores desafíos que tendrás que enfrentar en la vida. ¡Vamos, no te atormentes pensando que no puedes hacerlo! Cometerás errores, pero el primer paso para aprender y rectificarlos es darte cuenta de qué cosas no estás haciendo bien.

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Para el psicoterapeuta Walter Hinojosa existe una delgada línea entre amar y malcriar, por eso es fundamental que no se dejen llevar por los recuerdos de su infancia (carencia afectiva, material, etc.) ni por sentimientos de culpa.

“Parecen cosas sin importancia, pero en realidad influyen en el modo de crianza. Los padres deben comprender e interiorizar que amar significa educar e inculcar buenos valores”, afirma el especialista.

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Malcrías a tus hijos cuando:

1. Hace su rabieta y le das lo que te pide.

Evita hacer esto. Déjalo que llore, se tire al piso o grite, que saque la energía que tiene retenida. Después de unos minutos, solito se levantará y secará sus lágrimas. Sabrá que de ese modo no se consiguen las cosas.

2. Le pega a otro niño y lo felicitas por ‘hacerse respetar’.

No aplaudas ni aceptes este tipo de acción. Dialoga con él y explícale que hay otras formas de ganarse el respeto de los demás.

3. Permites que te conteste de mala forma.

¿Qué cosa? Cuando te levante la voz, recuérdale quién eres y dile ‘fíjate con quién estás hablando, no soy tu amiguito’.

4. No le dices nada cuando deja tirado sus juguetes.

Enséñale a ser ordenado y no digas: ‘Hijito descansa, yo lo hago’.

5. Lo sobornas (con dulces o juguetes) para que haga sus tareas.

Tu hijo debe hacer sus deberes sin recibir nada a cambio. No fomentes ese mal hábito.

6. Le compras todo lo que quiere.

Está bien que lo consideres algunas veces por sus buenas acciones, pero no es siempre. No lo conviertas en un niño mimado y engreído.

DETALLES

. Ambos deben respetarlas para no confundir al niño. Recuerden que pueden consentirlo y mostrarle su amor sin tener que malcriarlo.

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