La violencia nunca trae nada bueno. Desde muy pequeñito incúlcale a respetar al prójimo y arreglar las diferencias a través del diálogo.
La violencia nunca trae nada bueno. Desde muy pequeñito incúlcale a respetar al prójimo y arreglar las diferencias a través del diálogo.

A medida que los niños crecen, es normal que se detecten conductas inapropiadas. Sin embargo, en algunos de ellos estos comportamientos perduran por falta de . Lo más preocupante es que, si no se hace algo, estas malas acciones se incrementan con el transcurrir del tiempo.

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Para el psicólogo y psicoterapeuta Walter Hinojosa los niños están en una etapa de imitar a los demás. “Ellos aún se dejan llevar por lo que dice o hace el resto, es importante que los padres estén allí para orientarlos y decirles qué está bien y qué no. Y, sobre todo, corregirlos en el instante que incurran a la conducta inapropiada”, agrega el especialista.

Las conductas que debes corregir en tu hijo son:

1. Burlarse de los demás. Cuando veas que lo haga llévalo a un lugar apartado de sus amiguitos (puede ser llegando a casa) y pregúntale cómo se sentiría si él fuera el burlado.

2. Coger cosas que no son suyas. Todos los días dile que no debe apropiarse de los objetos de sus compañeritos del colegio. Si quiere algo, que te lo pida.

3. Tener conductas corporales inapropiadas. ¿Cuáles? Si tu niño se mete el dedo a la nariz, come o habla con la boca abierta, escupe en cualquier lugar o se agarra sus partes íntimas a cada rato, corrígelo en ese momento.

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4. Golpear a otros. La violencia nunca trae nada bueno. Desde muy pequeñito y arreglar las diferencias a través del diálogo.

5. Excluir a algunos de sus compañeros. Si escuchas que a uno de sus amiguitos le dice: ‘¡Tú, no!’ Pregúntale qué pasa y motívalo a que lo invite a jugar con él.

6. Botar cosas cuando está molesto. ¿Le diste un juguete y como no le gustó, lo tiró? En ese momento dile que lo levante y que pida disculpas.

¿No hace caso?

El problema radica en que a veces los chicos desconocen el error en el cual están incurriendo, porque los adultos no se toman el tiempo para darles una explicación. En cambio, acuden al castigo como estrategia para educarlos.

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