Las alitas de pollo admiten muchos tipos de elaboraciones. (Foto: Flickr)
Las alitas de pollo admiten muchos tipos de elaboraciones. (Foto: Flickr)

¿Pueden ser las alitas de pollo un más saludable sin dejar de ser ricas? ¡Sí! Solo hay que conocer bien cómo preparar este plato, las partes en que se dividen esta pieza del pollo y cómo cocinar cada una de ellas de forma rápida, sabrosa y saludable. Por eso, aquí te traemos estos son los 5 errores básicos que hacen que nuestras alitas de pollo no nos queden perfectas.

MIRA: ¿Cómo evitar que te salte el aceite cuando fríes huevos?

1. No comprar alitas de calidad

Si queremos cocinar un gran bowl de alitas de pollo, primero hemos de conseguir una buena materia prima. Asegúrate encargarlas con tiempo al pollero, pedirle que nos vaya guardando las que tengan. También es importante conservar la piel, porque si la quitas eliminas parte de la gracia de la alita.

2. No saber cortas las alitas

Un básico antes de empezar es distinguir las partes de las alitas. Son tres. La punta hay que desecharla. Nos quedamos con las otras dos, la media o segunda y la tercera, que es la que toca al pollo. Podemos cocinarlas de la misma manera, pero si buscamos las alitas perfectas hemos de tener en cuenta que cada parte tiene una textura distinta, y por tanto, el cocinado será diferente para cada una de ellas.

Aunque las recetas clásicas siempre funcionan, las alitas admiten muchos tipos de elaboraciones. (Foto: Pexels)
Aunque las recetas clásicas siempre funcionan, las alitas admiten muchos tipos de elaboraciones. (Foto: Pexels)

3. Pasarnos con el aceite

Las alitas no necesitan tanto aceite. En el caso de hacerlas fritas, lo importante es siempre utilizar la temperatura correcta, que dependerá del tipo de aceite que utilicemos, aunque nunca debemos quemarlo. El mejor aceite para freír es el aceite de oliva, pero también podemos utilizar de girasol.

4. Aplastarlas para quitarle el aceite

Nunca hay que aplastar con el tenedor o pinchar las alitas mientras se están cocinando, porque las destrozas. Muchos menos aplastarlas para quitarle el excedente de aceite. Para darles la vuelta durante el cocinado hay que usar unas pinzas de cocina, y siempre con mucho cuidado para evitar dañarlas.

5. No probar nuevas recetas

Aunque nunca hay pierde con las recetas clásicas, como las exquisitas , las alitas siempre aceptan muchos tipos de elaboraciones. Por ejemplo, el estilo japonés Teriyaki: se hace una marinada con salsa de soja, miel, jengibre y después las alitas se introducen en el horno o en la parrilla brasa.

Trucos de cocina que te ayudarán a ahorrar

Muchas veces ahorrar es mucho más fácil de lo que creemos. La clave es comprar bien y barato, planificar lo que se hará en la  y no desechar nada. Recurrir a  económicos y sanos como las  y preparar en cantidad, siempre pensando en nuestro presupuesto de guerra.

Al final casi todo se resume en cocinar más y comprar menos productos elaborados. Pero para quienes prefieran una guía un poco más minuciosa, hemos preparado  bien sencillos de empezar a aplicar ya mismo. Apunta estos  y aplícalos la próxima vez que vayas al mercado.

Evita las verduras ya cortadas

Ser un poco perezoso en la cocina suele salir caro, así que a la hora de ahorrar lo primero es tener un cuchillo y demostrarte a ti mismo que eres capaz de cortar esa cebolla o zanahoria. No te harás millonario, pero si practicas mucho eso del corte puede que te ahorres algunos centavos para un gustito.

Nada de desechar verduras y frutas: cremas y batidos

Aquí no se desperdicia nada, como diría la abuela, y más si queremos ahorrar. Las que estén un poco marchitas pueden tener una segunda vida en forma de sustanciosas cremas y refrescantes batidos. ¿Un plátano mustio? A la batidora con un yogur y tenemos un delicioso batido.

Haz caldos

No sólo como ingrediente para otras preparaciones, sino para improvisar una sopa salvadora. Comprarlo hecho no siempre es buena idea. Pon un día la olla y preparar unos litros de caldo para, de paso, aprovechar algunas de esas verduras que ya no están para aguantar más tiempo.

Busca productos de temporada

El sentido común es básico a la hora de hacer las compras y pensar en el menú de la semana o el mes. Si somos de ir al mercado será fácil saber qué está de temporada porque será lo más económico. A partir de ahí, sólo hay que pensar qué cocinar con eso que hemos comprado a buen precio en el supermercado.

Cortes de carne más baratos

Ser carnívoro también es compatible con ahorrar. Es más cuestión de saber comprar que de saber cocinar y tener claro que no siempre los cortes más caros son los más exquisitos. ¿Has probado los contramuslos de pollo? Mucho más barato y sabrosos para, por ejemplo, acompañar con un cremoso puré de papas.

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