Aunque no lo creas, replicará ese patrón en las diferentes etapas de su vida porque pensará que es un hábito normal no cumplir con las promesas.
Aunque no lo creas, replicará ese patrón en las diferentes etapas de su vida porque pensará que es un hábito normal no cumplir con las promesas.

‘Mañana jugamos’, ‘la próxima vez te compro ese juguete’, ‘el fin de semana cocinaré tu comida favorita’, ‘no faltaré a tu cumpleaños’… ¿Alguna vez has hecho estas promesas y no las has cumplido? Para ti puede ser algo trivial, pero para el niño no es así.

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“No cumplir nuestras promesas constantemente puede causarle un daño emocional al pequeño, pues sentirá que sus progenitores, su principal base de seguridad y ejemplo, lo han defraudado”, precisa el Wilfredo Marquina, docente de Psicología en la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Además, estas falsas promesas tendrán en el niño las siguientes repercusiones:

- Perderá la confianza en ti. Como verá que no cumples tus promesas, solo se resignará a tener unos . Recuerda que la confianza es difícil de recobrar.

- Seguirá tu ejemplo. Aunque no lo creas, replicará ese patrón en las diferentes etapas de su vida porque pensará que es un hábito normal no cumplir con las promesas.

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- Sentirá que no es importante. Al romper un compromiso con tu retoño es como si le dijeras: ‘No eres lo suficientemente importante para mí’. Aunque no lo hagas con esa intención, ellos lo entenderán así.

BUEN CONSEJO

Si por alguna razón no puedes cumplir tu promesa, y explícale las razones reales, no mientas. Además, trata de que estas situaciones no se repitan con frecuencia, pues el chico ya no entenderá tantas ‘disculpas’.

Sabías que:

Si ves a tu hijo desmoralizado por las falsas promesas de su padre, no alimentes ese sentimiento. Más bien habla con tu pareja y piensen en una solución.

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¿Qué hacer si tu hijo almuerza con el celular en la mano?

Quítale este mal hábito en la mesa y sé su ejemplo. Recuerda que esta costumbre puede provocar que el niño pierda la concentración y el autocontrol.

El celular se ha convertido en un dispositivo muy importante para , tanto que no lo sueltan ni para almorzar. Sin embargo, este hábito no es bueno, ya que puede generar falta de concentración y autocontrol en los chicos. ¿Cómo lo evitas? La psicóloga del Proyecto BienEstar de la ONG Socios En Salud, Margot Aguilar, te brinda estos consejos:

1. Pon reglas claras y firmes. Explícale con palabras sencillas que no podrá usar el celular durante el almuerzo. No te dejes manipular con sus rabietas, recuerda que es por su bien. También habla con sus abuelos y diles que no lo consientan.

2. Enseña con tu ejemplo. Evita contestar llamadas o mensajes mientras estén comiendo. Si es algo urgente, levántate de la mesa y hazlo en otro lado. Al regresar, explica brevemente que se trató de una emergencia.

3. Anticipa al niño. Antes de almorzar ve diciéndole a tu retoño que ya debe ir dejando , que en unos minutos servirás la comida. Así el menor estará atento y sabrá que en cualquier momento tendrá que desprenderse del móvil.

4. Evita la agresividad. No grites ni le quites bruscamente el celular, esto empeorará la situación. Dile que debe respetar las normas y pídele el aparato con voz firme. Si no acepta, recálcale que su actitud provocará sanciones que no le gustarán.

Prudencia

Evita frases como: ‘no volverás a agarrar el celular’. Mejor opta por: ‘desde ahora lo usarás menos porque harás otras actividades’.