Cómo controlar la rebeldía de tus hijos adolescentes, sin bajar su autoestima

Achacarles a cada rato sus errores acaba por desalentarlos y refuerza un mal comportamiento.

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Definitivamente educar a un adolescente no es fácil, pero tampoco debemos esperar que sea perfecto. Existen padres que piensan que la manera de hacerlo más responsable, es recordándole a cada momento sus errores, y eso no funciona.

Leonardo Galiano, psicólogo de Clínica de Salud Mental Mutuamente, menciona que a través de la descalificación a tu hijo adolescente no lograrás que él se salte esta etapa para tu comodidad. Es necesario que aprendas a entrar en su vida con delicadeza, sin juzgarlo.

Recuerda que a partir del lenguaje que emplees podrías tender puentes de comunicación con él o levantar una muralla difícil de atravesar.

1. No le reproches. En vez de decirle “eres un vago” o “siempre haces lo que quieres”, puedes emplear la frase “dentro de pocos días vienen los exámenes, ¿que te parece si esta vez hacemos un horario de estudios?” o “me preocupas cuando llegas tarde”. Así le darás a conocer tus preocupaciones reales y estarás forjándole una mejor autoestima.

2. Recuérdale cómo viviste la adolescencia. Más que un sermón, dale una vivencia tuya, explícale lo que tú hiciste y cómo te sentiste en esa etapa. Responde sus preguntas y mide las opiniones que da respecto a algunos temas.

3. Familiarízate con sus intereses. Esto no significa que a partir de ahora escuches reguetón, sino que conozcas qué tipo de música, juegos y lecturas prefiere y cómo se llaman. Esos puntos de coincidencias propiciarán el diálogo que, en el fondo, tu hijo está esperando. Además, sentirá tu aceptación, no rechazo.

4. Controla tu tono de voz cuando hables con él. Cuanto más bajo esté, mejor. Actúa con tranquilidad y sé seria cuando sea necesario, no todo el tiempo.

5. Recálcale las normas del hogar. Si salió a una reunión y quedó contigo en regresar a casa a una hora determinada, debe cumplir los acuerdos. De este modo, fijas valores claves en tu menor, como la confianza, la responsabilidad y el respeto.

Si desafía las normas establecidas , no pierdas la compostura. Abstente de hablar con él y solo establece una sanción cuando ambos estén calmados.

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