No debes molestarte o cambiar de tema cuando tu hijo te haga preguntas 'complicadas'.
No debes molestarte o cambiar de tema cuando tu hijo te haga preguntas 'complicadas'.

La curiosidad es una característica innata en los pequeños, cuando llegan a los 4 o 5 años, en algunos casos antes, quieren saberlo todo y empiezan a preguntar y repreguntar; más aún, si los padres se molestan o les cambian el tema. Ellos no se quedarán con la duda, insistirán hasta obtener una respuesta.

Pero, ¿qué pasa si las preguntas son relacionadas a la vida, la muerte o la sexualidad? Es obvio que se angustiarán y se notará pues empezarán a sudar, se pondrán colorados y no tendrán la respuesta. El psicólogo y psicoterapeuta Walter Hinojosa recomienda respirar profundo, calmarse, pensar unos instantes y responder la pregunta específica del niño. Es decir, no entrar a detalles.

“Los progenitores no deben recriminar al niño por su curiosidad. Tampoco es correcto no responderle porque eso puede confundirlo y fomentar la desconfianza hacia los padres y bloquear el desarrollo de su comunicación”, señala el especialista.

Las preguntas que, por lo general, generan angustias en los padres son:

-Mamá, ¿cómo vine al mundo?

Respuesta: ‘Estuviste en mi pancita nueve meses y luego los doctores te sacaron con cuidado’.

- ¿Por qué las niñas no tienen esto (en relación a los genitales)?

Respuesta: ‘Los genitales (señalas el suyo) sirven para diferenciarnos y saber si eres niño o niña’. Tú eres niño'.

- Papá, ¿de grande me casaré con mamá?

Respuesta: ‘No, ella es mi esposa. Tú conocerás a otra persona’. 

- ¿Por qué están discutiendo?

Respuesta: ‘Disculpa hijo, no debí alterarme. A veces alzamos la voz sin darnos cuenta’.

- ¿Por qué esa mujer es bien gorda?

Respuesta: ‘Debe tener alguna alteración en su cuerpo’. 

- ¿A quién quieres más, a mí o a mi hermana?

Respuesta: ‘Ambos son mis hijos y a los dos los quiero mucho’.

- ¿Voy a morir… y tú también?

Respuesta: ‘Sí morirás, pero no ahora. Aún tienes que estudiar y conocer más amiguitos. No te preocupes por ese tema’.  

- ¿Por qué me dejas para ir al trabajo?

Respuesta: ‘Hijito, no te llevo porque solo los adultos trabajamos, los niños deben ir al colegio y estudiar mucho’.

- ¿Dónde está papá? (cuando murió)

Respuesta: ‘Papá estaba enfermito y, aunque hicimos todo lo posible por ayudarlo, tuvo que irse”.

¿No sabes la respuesta?

No te sientas mal, simplemente sé sincero y dile que no sabes la respuesta pero que la buscarás y cuando la sepas se lo dirás. Puedes usar frases como: ‘Mamá tampoco es perfecta…’, ‘¡uhm! Es una pregunta difícil…’ o ‘yo también tengo ciertas dudas…’