La ansiedad, el estrés, la tristeza, la soledad, el miedo y la alegría han sido algunos de los sentimientos más comunes, sobre todo durante los períodos de cuarentena ordenados para evitar la propagación del COVID-19.
La ansiedad, el estrés, la tristeza, la soledad, el miedo y la alegría han sido algunos de los sentimientos más comunes, sobre todo durante los períodos de cuarentena ordenados para evitar la propagación del COVID-19.

El hecho de acudir a es algo que todavía se considera como estigma; sin embargo, es beneficioso para todo aquel que quiera modular su conducta y no necesariamente tenga un trastorno mental.

Hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental y para Juan Pablo Castro, psicólogo de MAPFRE, acudir a tiempo a un profesional podría esa parte del cuerpo que te imposibilita la vida normal o medianamente tranquila.

“Actualmente son muchas las personas que van al psicólogo por una situación que simplemente no han superado o no pueden sostener, debido a los . Es importante que cada uno logre identificar sus temores y acuda de manera voluntaria”, señala.

Al respecto, Castro recomienda a quienes presenten los siguientes comportamientos o están enfrentando situaciones complejas en su vida busquen ayuda profesional:

Problemas momentáneos

Enfrentarse a un nuevo trabajo, un viaje o una situación nueva genera mucha ansiedad y estrés. Si has intentado varias cosas para salir adelante, como hablar con un amigo, hacer más ejercicios, realizar técnicas de auto-ayuda, y no has conseguido mayor diferencia, busca ayuda.

Sin rutinas

Vive en , ni para comer o descansar. No hay interés de relacionarse con otras personas. Evitas la interacción con tus compañeros de clase o de trabajo O simplemente tal vez te sienes abrumado en general. Si este malestar persiste por semanas es una clara señal de que es tiempo de buscar ayuda.

Descontrol de emociones

Los problemas emocionales tienden a manifestarse en nuestros cuerpos. El estrés, o el malestar emocional, por ejemplo, puede manifestarse de muchas formas en nuestra relación con la comida, en , y resfríos frecuentes o disminución del apetito sexual.

Somatización de problemas

Empieza a tener dolores como presión en el pecho, sudoración sorpresiva, hiperventilación y aumento de la frecuencia cardiaca. Muchas veces solo tú eres consciente de este descontento, y los demás pueden percibirlo como una simple actitud diferente hacia ellos.

Te desconectas de actividades que antes disfrutabas

Pasar por un duelo complicado y comprender la partida de un ser querido es un evento doloroso y cada persona lo vive de forma distinta. Si ya no disfrutas igual ver a tus amigos o seres queridos, o ir a tus lugares favoritos, puede ser una señal que algo anda mal.

“Si sientes una desilusión generalizada, y tienes la sensación de que no tiene sentido hacer ya  las cosas, o te sientes infeliz, ir con un psicólogo puede ayudarte a volver a conectarte con tus emociones y a volver a andar tu camino”, indica Castro.

Problemas de sueño

Al acostarse no logra conciliar el sueño, pese a que se encuentra agotado todo el día y somnoliento.

Usas alguna sustancia adictiva para lidiar con tus problemas

Si has bebido o utilizado drogas más frecuentemente o en mayor cantidad, incluso pensado en utilizarlas, o has tenido cambios de apetito notables, tanto el deseo de comer excesivamente como la falta de apetito, estos pueden ser signos de que quieres hacer desaparecer emociones o impulsos que es necesario atender.

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