Nuestra memoria a los 30 y a los 40 ya no es tan buena como a los 20.
Nuestra memoria a los 30 y a los 40 ya no es tan buena como a los 20.

El , según la OMS, “es la forma más común de demencia que acapara entre un 60% y un 70% de los casos”. Esta condición mental va degenerando las células nerviosas del cerebro, ocasionando deterioro cognitivo que se manifiesta en dificultades en el lenguaje, perdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de problemas en la vida cotidiana.

Jordán Gutiérrez, médico de MAPFRE, explica que la mayoría de las personas con on mayores de 65 años, pero no es una enfermedad como consecuencia del envejecimiento, sin embargo, la edad sí es uno de los factores de riesgo.

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En jóvenes adultos

Estamos acostumbrados a ver en familiares, vecinos o conocidos que la enfermedad neurodegenerativa de afecta  siempre a personas mayores. No obstante, esta patología es sin duda la epidemia de este siglo en el que vivimos y puede aparecer antes de los 50 años.

El médico asegura que el de inicio temprano o precoz puede comenzar con otros síntomas que no son las pérdidas de memoria como son trastornos del lenguaje o alteraciones en alteraciones en la función visoespacial.

“Muchos de los pacientes que lo sufren tienen entre los cuarenta y cincuenta años de edad. Se calcula que aproximadamente doscientas mil personas en el mundo sufren de Alzheimer precoz”, explicó el experto.

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Hábitos para reducir su aparición

1.- Controlar los factores de riesgo cardiovascular. Debe ir orientada a mejorar la calidad de vida y eso se consigue controlando el sedentarismo, el consumo de tabaco, el sobrepeso, los niveles de y la presión arterial. Es importante aprovechar la cobertura de su seguro de salud para realizarse chequeos preventivos.

2.- Una dieta saludable. Reduce el consumo de grasas saturadas, prioriza el consumo de verduras, frutas, legumbres, principalmente alimentos que contengan vitamina E y B12. Además, evita el consumo de multivitamínicos con hierro y cobre, a menos que lo indique el médico.

3.- Ejercicio físico. Este hábito ayuda a mantener no solo el cuerpo, sino también la mente saludable. Las personas que practican ejercicios regularmente son menos propensas a presentar un deterioro mental. Si la persona ya fue diagnosticada, esto provocará que los síntomas se ralenticen y, tenga una mejor calidad de vida.

4.- Mantén tu mente activa. Es una forma muy efectiva de estimular el cerebro para evitar un deterioro cognitivo o la aparición de enfermedades neurológicas. Lo recomendable es realizar ejercicios mentales, de memoria, de atención, lenguaje y flexibilidad mental.

5.- Cuidar tu salud mental. No elevar tus niveles de estrés y ejercitar tu cerebro. Además, prestar atención a los síntomas tempranos más comunes del . Por ejemplo, cambios de humor y de personalidad, problemas con el uso de palabras o pérdida de memoria, provocando que la persona olvide incluso fechas muy importantes.

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