Se sentía orgulloso por su frondosa melena.
Se sentía orgulloso por su frondosa melena.

Este león vivía en un zoo, junto con otro león más joven y varias leonas. Presumía todo el día de su melena.

Los dos leones se pasaban el día peleando, intentando demostrar quién era más fuerte y más fiero. Un día, el león joven desafío al león melenudo diciéndole:

- Creo que tú eres más fiero y más fuerte, pero yo soy más valiente que tú.

-Nada -dijo el león melenudo-. Yo soy mucho más valiente que tú.

-Demuéstralo y escápate de la jaula -dijo el león más joven.

-Eso es imposible -dijo el león melenudo.

-¿Habla el león cobarde que tiene miedo de salir o que no sabe cómo salir de aquí? -preguntó el león joven.

A león melenudo le contestó:

-Espera y verás. Saldré de aquí y tendrás que reconocer mi valía.

Perdió y por eso se quedó muy mal.
Perdió y por eso se quedó muy mal.

Y lo que hizo el león melenudo fue fingir que estaba enfermo. El animal se tiró en el suelo, sacó la lengua y se hizo el muerto.

Cuando lo fueron a buscar el león intentó escapar, intentó salir atravesando una zona poblada de vegetación y quedó atrapado en unas rejas de alambre, debido a su gran melena.

Los encargados del zoo no tuvieron más remedio que sedarlo y cortarle la melena para liberarlo. Cuando el león despertó, se vio sin su frondosa melena, entonces se dio cuenta de que no solo era un animal tonto, sino que, sobre todo, era un completo presumido orgulloso y presuntuoso.