El británico Isaac Newton (1642-1727) es uno de los grandes nombres de la de todos los tiempos. Ofreció enormes avances sobre la naturaleza de la luz y la óptica, desarrolló el cálculo infinitesimal y, sobre todo, estableció las bases de las leyes de la gravitación.

Fue precisamente el incidente de la manzana el más famoso de su vida. Ocurrió en 1666. Se dice que Isaac Newton concibió su ley de la gravitación universal estando a la sombra de un manzano. Mientras descansaba plácidamente, la caída de una manzana le hizo reflexionar sobre la causa que la provocaba. “¿Por qué esa manzana siempre desciende perpendicularmente hasta el suelo?”, se preguntó. Finalmente, llegó a la conclusión de que era una fuerza, la misma que mantenía a la Luna en órbita en torno a la Tierra.

Esta conocida historia se cuenta por primera vez en una obra de Voltaire, uno de los filósofos franceses impulsores de la Ilustración.

En su libro ‘La filosofía de Newton’ cita la anécdota en boca de la propia sobrina del genio, Caroline Barton. También la refiere el amigo personal y biógrafo de Isaac Newton, William Stukeley, quien afirma se la contó el propio Newton una tarde mientras tomaba el té en el jardín de su casa.

En efecto, en la escena hubo una fruta de por medio, pero no le dio en la cabeza ‘prendiéndole el foquito’ como aparece en algunas versiones de la historia. Eso sí, la manzana en cuestión le llevó a plantearse la existencia de la gravedad.

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