Infecciones vaginales: el calor y la humedad son los causantes de este mal

Las consultas ginecológicas por infecciones vaginales aumentan hasta en un 50 % en esta estación.

Salud1
Mariela Celis
29/01/2018 - 12:38h

La zona íntima de la mujer es muy delicada y en esta estación no basta darse una ducha diaria. Alvaro Ascenzo, ginecólogo obstetra de la clínica Miraflores, alerta que el calor del verano provoca que los hongos y las bacterias proliferen en la vagina, desencadenando molestosos cuadros de infección.

Esta alteración viene acompañada de síntomas como dolor al orinar o al tener relaciones sexuales, irritación e inflamación de los genitales y cambios en la coloración y consistencia del flujo vaginal.

También incrementan los casos de infecciones vaginales usar ropa interior sintética o pantalones ajustados, no cambiarse las toallas higiénicas y quedarse con la ropa de baño mojada por mucho tiempo en el cuerpo, sobre todo en esta época de playa y piscina”, advierte.

CUÍDATE

El especialista sugiere asear la zona íntima de forma superficial con agua y jabón (al momento de la ducha preferentemente), utilizar calzones de algodón y cambiarlos más de una vez durante el día, si se ha caminado mucho o sudado.

Otra recomendación es vestir ropa holgada confeccionada con tejidos que faciliten la transpiración de todo el cuerpo. “ Algo importante es beber abundante agua en verano. La hidratación hace que el sistema de defensas del organismo funcione mejor, protegiéndonos de infecciones”, recomienda.

TRATAMIENTO

Ante un caso de infección vaginal es preciso no automedicarse. Tomar antibióticos sin evaluación médica puede arrasar con las bacterias buenas de la vagina, las cuales funcionan como un capa protectora natural de ese órgano. Lo mejor es acudir con un especialista que evalúe y determine si la afección se debe a un hongo, una bacteria o un parásito y según ello, sugerir un
tratamiento vía oral o vaginal.

ATENTA

* Aunque compartan algunos síntomas, no debe confundirse con la infección urinaria. Esta última se produce por el ingreso de microorganismos en la uretra o vejiga, no vagina.