Para abordar estos temas hay que tener presente la edad del menor y hacer uso de un lenguaje sencillo.
Para abordar estos temas hay que tener presente la edad del menor y hacer uso de un lenguaje sencillo.

Los temas de política y casos de corrupción no son exclusivos para los adultos, también pueden ser tratados con los adolescentes. Aunque parezca complicado, hablarlo con los chicos es parte de , de educarlos sobre sus deberes cívicos, derechos y responsabilidades dentro del entorno social. Por ejemplo, el caso ’, puede ser un tema para explicar qué es una conducta negativa e incorrecta de parte de nuestras autoridades. La psicóloga de la Universidad César Vallejo, María Garrido Hidalgo, recomienda tener algunas pautas presentes al momento de hablar con los chicos.

  • LENGUAJE CORRECTO. Para abordar estos temas hay que tener presente la edad del menor y hacer uso de un lenguaje sencillo que él pueda comprender. Trate de explicar por qué está mal, sin profundizar demasiado.
  • ESCUCHE. Las inquietudes de los chicos. Dentro de su entorno cercano pueden estar ocurriendo casos de exceso o mal uso de poder, que puede dar pie para que aborden el tema de corrupción y lo entiendan mejor.
  • MOMENTO PROPICIO. Hablen de estos temas cuando todos se encuentren abiertos a conversar, de buen humor, pueden hacerlo al ver una noticia en la televisión, al navegar en las redes, luego del almuerzo, etc.
  • NO IMPONGA. El objetivo de la conversación no es imponer su ideología política ni satanizar la corrupción sino educar, sin mellar la libertad del otro, para que el adolescente elabore su propio conocimiento.
  • EVITE. Usar frases como ‘Tú no sabes nada’, ‘No entiendes’; mejor diga, ‘quiero contarte algo que pasó en el año tal’, ‘me gustaría que sepas lo vivimos cuando’, busque instruir en lugar de anular al menor.

Además, recomienda a los preguntarse cuál es la escala de valores que quieren inculcar en sus hijos. Si quieren que sean honestos, correctos, que rechacen actos de corrupción; requiere que los eduque con el ejemplo. No caer en actos ventajosos, como recibir vuelto de más y no decir nada. Si lo hace corríjalo usted mismo y luego enséñele al niño.