Hacer fotos a los niños no tiene nada de malo, pero hay que saber cómo las hacemos y cómo las usamos. (Foto: Getty Images)
Hacer fotos a los niños no tiene nada de malo, pero hay que saber cómo las hacemos y cómo las usamos. (Foto: Getty Images)

En la pandemia la digitalización ha jugado un rol muy importante para mantener unidas a las personas, no obstante, también ha hecho que nuestra.

Para el psicólogo clínico y psicoterapeuta, José Carlos Chávez, ahora que los padres pasan más tiempo libre en casa, han encontrado en las una forma de entretenerse con sus hijos, publicando sus videos o fotos en . Sin embargo, cuando esta práctica se vuelve excesiva y puede llegar a tener consecuencias graves, entre ellos, perder su privacidad.

“La sobreexposición de los hijos en redes se conoce como “sharenting” y es una práctica que aumentó en los últimos años. Se cree que el niño es un objeto y no una persona y puede mostrar más de lo que debe”, explica Chávez.

Riesgos y Consecuencias

El especialista de la Universidad de San Martín de Porres, comenta que hoy en día, el menor no cumple ni un año y ya tiene en una app donde se muestra su ecografía, su primer diente, las papillas y hasta los exponen en ropa de baño.

Al respecto, el experto advierte los riesgos de estas acciones. “Son los propios padres que los introducen a la fuerza en la web cuando les dan el celular para que no los “molesten”. Como sus datos y fotos quedan accesibles a cualquier persona, estos pueden ser usados para fines como la pornografía infantil, el acoso sexual, el ciberbullying o la suplantación de identidad”, indica.

El psicólogo explica también que hay progenitores que graban a sus hijos mientras están pasando un mal momento y luego eso es subido a la red. “Como padre me debo preguntar ¿Por qué subir un video así?, ¿la vida de mi hijo es un reality para colgar imágenes si se bañó, si se cambió, si tiene su habitación desordenada o si comió?”, añade.

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