Mamita perdió el brazo derecho en un accidente y eso no la desanimó, más bien la impulsó a poner su propio negocio de postres. (Fotos: Britanie Arroyo / GEC)
Mamita perdió el brazo derecho en un accidente y eso no la desanimó, más bien la impulsó a poner su propio negocio de postres. (Fotos: Britanie Arroyo / GEC)

La alegría de Jessica Lagos y la pasión con la que habla de cómo ha alcanzado sus metas hasta el momento motivan mucho a quienes tienen la suerte de conocerla. Para esta mujer, esposa y madre de dos niñas, la vida no ha sido fácil y quizás la prueba más grande que tuvo que enfrentar fue perder su brazo derecho en un accidente. Sin embargo, eso no la desanimó, al contrario, la impulsó más a cumplir cada uno de sus sueños. Uno de ellos fue acabar la carrera de pastelería e iniciar su propio negocio. Conoce la historia de esta emprendedora de 30 años.

¿Cómo nace tu gusto por la repostería?

Cuando estuve embarazada de mi segunda hija tuve un antojo fuerte de postres, pero como a veces no me gustaban los que compraba, yo misma empecé a hacerlos.

Mamita perdió el brazo derecho en un accidente y eso no la desanimó, más bien la impulsó a poner su propio negocio de postres.
Mamita perdió el brazo derecho en un accidente y eso no la desanimó, más bien la impulsó a poner su propio negocio de postres.

Luego es que decides estudiar ‘pastelería y panadería’...

Sí, a raíz de ese gusto que nació en mí es que me inscribí en una escuela de pastelería. Ahí ya había perdido el brazo y mis compañeros se sorprendían de que pudiera hacer las tortas y la masa con una sola mano.

Eras chancona…

Sí, terminé los ocho ciclos siendo el primer puesto. Sabiendo que lo gané a punta de esfuerzo y entendiendo que las limitaciones se las pone uno mismo. Yo viajaba desde Chorrillos hasta Jesús María en bus para mis clases, aún con la incomodidad del brazo y con la mirada de la gente encima.

¿Cómo pierdes el brazo?

Perdí el brazo cuando estaba trabajando, el montacarga donde estaba cayó desde el tercer piso conmigo. Fue un momento fuerte, pero lo asimilé rápidamente. No quise que mi familia me vea como una carga. Me demostré a mí misma que sí se podía y agradecí a Dios por estar viva. Ahora tengo mi emprendimiento que se llama , en el que vendo lo que preparo con mucha dedicación y con productos de alta calidad.

Ellos deben estar orgullosos con todo lo que has logrado…

Lo están. Yo hago mi vida normal. Soy mamá de dos niñas, una de 5 y otra de 10, todos los días les hago el desayuno y el almuerzo. Realizo los quehaceres de la casa y aparte me doy tiempo para mi emprendimiento de pastelería. Soy un pulpito (risas).

Jessica, eres una inspiración para cualquier persona…

Dios sabe por qué hace las cosas y me gusta inspirar a las personas. Siento que mi accidente me sirvió para ser más empática y no darme por vencida. Mi esposo dice que debería contar mi historia y vivencias por redes sociales.

¡Es una excelente idea!

Sí, me gustaría compartir y motivar a otras personas.