La persona que tiene estrés crónico experimentará agotamiento físico, mental, emocional y puede llegar a tener depresión. Foto: Pexels.
La persona que tiene estrés crónico experimentará agotamiento físico, mental, emocional y puede llegar a tener depresión. Foto: Pexels.

es el proceso que se activa cuando una persona percibe una situación o acontecimiento amenazante o desbordante de sus recursos. A menudo, los hechos que lo activan son los que están relacionados con cambios y exigen a le persona un sobreesfuerzo que pone en situación de vulnerabilidad según la circunstancias que lo rodean.

La licenciada Illary Ramirez Freyre, psicóloga de la Clínica de Familia de la Municipalidad de San Borja comenta que las relaciones existentes entre el estrés y la salud se vienen desarrollando desde hace mucho tiempo; no obstante hoy en día se puede afirmar que el estrés, en general, es el principal factor causante de trastornos físicos y  psicológicos, presente en la mayoría de las psicopatologías, y uno de los principales factores causales o de riesgo de las alteraciones orgánicas.

¿Qué es el estrés crónico?

El estrés crónico aparece cuando los sucesos de estrés agudo (consiste en una reacción disfuncional, desagradable e intensa que comienza poco después de un acontecimiento traumático o abrumador) se produce de manera constante y con mayor frecuencia. La persona que lo padece experimenta su vida como algo al borde del caos y en permanente crisis. Es una forma más dañina de experimentar esta condición.

La paciente experimentará agotamiento físico, mental, emocional y puede llegar a tener depresión.

¿Qué daños produce el estrés crónico a nuestro organismo?

El estrés crónico afecta de una manera directa a la salud, facilitando la aparición de determinadas enfermedades o acelerando el progreso de una enfermedad ya crónica, o de forma indirecta como: enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad y otras enfermedades no transmisibles. Así también, puede causar dolores de cabeza tensionales, disfunción sexual, caída del cabello, y generar un impacto devastador en la salud mental.

Muchos estudios han demostrado que el estrés reduce la competencia inmunológica del organismo y puede reducir la resistencia a las enfermedades. Además, las personas sometidas a altos niveles de estrés sufren un mayor número de enfermedades infecciosas y otros trastornos.

«El estrés es una sensación que todos tenemos al ser desafiados o abrumados como por ejemplo: eventos traumáticos, un robo, una agresión física, pérdida de dinero, exceso de trabajo, etc. Pero más que una emoción, el estrés puede ser entendido como una respuesta fisiológica del cuerpo. En algunos casos el estrés puede ser ventajoso, pero cuando se activa con mucha frecuencia o por mucho tiempo y se hace crónico puede dañar nuestro funcionamiento físico”, señala la experta.

El estrés muchas veces no recibe la debida atención, pues aquellos que lo padecen terminan acostumbrándose a esas dolencias, visitando al especialista solo cuando está en situaciones límites, como una migraña intensa y persistente o severos ataques de pánico.

¿Cuáles son los síntomas del estrés crónico?

- Dolores de cabeza, musculares.

- Malestar estomacal.

- Problemas para recordar eventos y situaciones.

- Aumento de la presión arterial, cardiaca, ritmo respiratorio.

- Disminución del sueño y constantes pesadillas.

- Acciones autodestructivas.

- Sentirse aislado.

- Sensación de ansiedad constante.

- Pensamientos negativos sobre situaciones diversas, quizá de algunas que no han ocurrido.

El estrés crónico nos lleva a situaciones extremas, más aún si no lo atendemos a tiempo de la mano de un especialista, el cual brindará las pautas para el tratamiento terapéutico y si es necesario farmacológico; de esta manera no empeorará nuestra salud.

Esta enfermedad se enfrenta con un cambio de estilo de vida, tratando de alejarnos de aquello que nos agobia, personas, trabajos, situaciones, como también enfrentar el problema directamente.

¿Qué podemos hacer frente a un estrés crónico?

Aléjate de todo lo que en ese momento te agobia, respira hondo, visualiza un lugar o situación que te haga feliz, camina un poco y de ser posible escucha música que te haga feliz.

“Puedes cambiar tus hábitos de vida, como la alimentación, hacer ejercicios, dedicar tiempo para ti, salir con amigos o buscar nuevos, realizar prácticas de relajación con los que pueden ayudar a superar el problema”, aconseja la especialista.

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