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Somen Debnath, el indio que recorre el mundo en bicicleta

Ciclista indio recorre el mundo llevando mensaje de prevención y lucha contra el VIH y Sida

Hace algunos años Somen Debnath se propuso recorrer el mundo en bicicleta para llevar un mensaje de concientización a las poblaciones sobre la prevención del VIH y Sida. Esta semana, este ciclista indio llegó al Perú y, en su camino por Lima Este, conversó con Trome y contó qué lo motivó a emprender esta larga travesía.

¿Cuántos países ya has visitado en bicicleta?
Ciento veintinueve países en 14 años.

¿Y kilómetros recorridos?
Unos 145 mil.

¡Es un montón!
Es un reto que me propuse y lo estoy cumpliendo. Todavía termino en el 2020.

¿Qué harás al volver a la India?
Cuando vuelva quiero construir una aldea global en mi país, para recibir y albergar a voluntarios de todo el mundo.

¿Cómo financias tus viajes?
Hay muchas organizaciones que me apoyan, incluso algunas me pagan por kilómetros que recorro.

En estos años has gastado muchas bicicletas...
Sí, unas siete y cuando alguna se malogra yo mismo la arreglo. Mi costumbre es darle mantenimiento completo cuando llego a una ciudad grande. Mi bicicleta tiene que estar perfecta, porque es mi compañera de viaje.

¿Alguna vez te han robado?
Sí, me han robado en Alemania, Polonia y Bulgaria.

De todas, ¿cuál es tu mejor anécdota?
Estuve 24 días secuestrado por talibanes en Afganistán, porque pasé por un área que no estaba permitida. Cociné y limpié para ellos, así tuve que demostrarles que era indefenso.

¿Otra?
He sufrido de racismo por grupos neonazis y he cruzado océanos y grandes montañas como el Himalaya y los Alpes.

Tienes poco equipaje, ¿qué llevas?
Poca ropa, un cargador solar, una cámara de fotos, una carpa y cuadernos donde voy escribiendo toda mi travesía. Es un libro que algún día publicaré.

¿Has ganado muchos amigos?
Hago muchos amigos en las ciudades a las que voy.

¿Qué es lo más fuerte que has vivido en esta experiencia?
Lo más fuerte ha sido despedirme de mis padres. Recordar la señal que me hizo mi madre antes de irme y ver sus lágrimas recorrer su rostro. Fue muy duro partir. Lo que me reconforta es saber que ellos están orgullosos de mí.

En las ciudades que visitas no solo llevas un mensaje de prevención, sino también conversas con personas con VIH y Sida...
Sí, todo el tiempo. He conocido gente que pasa por momentos difíciles pero ahí están, luchando. Me agrada conversar con ellos. En Lima, he tenido la oportunidad de visitar el hospital ‘Hipólito Unanue’ y me he reunido con familiares de niños con VIH. 

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