Un estudio realizado por el y Unicef refleja la situación que viven los niños y adolescentes del Perú tras la llegada de. Y es que un 36,4% de niñas y niños de entre 18 meses y 5 años presentó al menos un e tipo emocional, conductual o atencional. Asimismo, con las edades de 6 y 17 años (33,2%) se encontraron en un riesgo similar como peleas con otros integrantes de la familia, incapacidad para comprender los sentimientos de los demás, entre otros.

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Si bien es cierto, la pandemia ha afectado la salud mental de la población en general, los niños y adolescentes siguen estando en uno de los sectores más vulnerables. En ese sentido, ¿cómo podemos enseñarles a nuestros hijos a luchar continuamente contra las adversidades? Ediciones Corefo, orienta a los padres a poder desarrollar resiliencia en sus hijos y enseñarles habilidades efectivas dando un ejemplo de cómo manejar distintas situaciones.

Te presentamos cinco maneras de ayudar a construir la resiliencia en .

1. Apoyo emocional

Tras la pérdida de un ser querido, la falta de empleo o el no poder estudiar, es normal que niños y adolescentes tengan cambios emocionales y conductuales. Durante la pandemia, también han presentado ansiedad, ira o tristeza. Pero, con un buen apoyo emocional, aumentan las probabilidades de que el niño vuelva a ser el que era previamente a la pandemia.

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2. Satisfacer las necesidades básicas

La comida, vestimenta, alojamiento, asistencia médica y psicológica, deben ser aspectos básicos que el pequeño debe tener en su vida. Es fundamental conservar el bienestar. Si tu hijo pide ayuda en un momento de dificultad o carencia de algo, esto responde a un signo de fortaleza y capacidad de mover recursos para poder solucionar problemas.

3. Crianza receptiva y sensibilidad

Para promover el desarrollo sano del niño es fundamental que se encuentre en contacto con sus figuras de referencia. Los cuidadores deben pasar tiempo de calidad con los menores. Si, por razones de seguridad o riesgo de contagio, no pueden estar juntos físicamente es importante que se comuniquen por vías telemáticas.

4. Apoyo al cuidador

Proteger el bienestar de las personas que se hacen cargo del menor es una estrategia para fomentar la felicidad del niño durante y después de la pandemia. El cuidador también debe priorizar su espacio en donde pueda descansar, hacer ejercicio o la actividad que elija, manteniendo la comunicación con sus familiares o amigos.

5. Contacto social

Se debe animar a los niños a que sigan teniendo contacto con sus iguales. Aunque en la pandemia el contacto social es limitado, se debe mantener la comunicación de manera virtual.

Por último, como adultos y padres de familia, cumplimos un rol muy importante y especial con nuestros hijos. Transmitir con el ejemplo cómo afrontamos las adversidades, aceptamos nuestras emociones y lidiamos con lo que ocurre a nuestro alrededor, será clave para formar la resiliencia en pandemia.

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