Complejo de inferioridad: Deja de compararte y entiende que nadie es perfecto

El complejo de inferioridad es un problema de autoestima que se arrastra desde la infancia

Complejo de inferioridad
Complejo de inferioridad
Complejo de inferioridad

Si a veces piensas que no estás a la altura, si crees que las personas que te rodean son mejores que tú y si cada día que pasa te sientes inútil, ten cuidado porque puedes estar sufriendo uno de los trastornos más frecuentes: el complejo de inferioridad.

El director del Centro Nuevas Sendas y psicoterapeuta familiar, José Baldeón Valdivia, explica que superar este problema es difícil porque se arrastra desde la infancia, ‘pero, difícil no significa imposible’.

Primero, es necesario identificar que existen tres factores que nos hacen sentir inferiores. Cuando no te aceptas a ti mismo, no te valoras y no tienes confianza de tus capacidades.

“Si de niño se ha experimentado rechazo por uno de los padres, o recibido excesiva crítica en el hogar (con frases como, ‘eres un tonto’, ‘bueno para nada’) o hubo sobreprotección al punto de que los progenitores hacían todo por el menor, hay probabilidades de lograr a un adulto con baja autoestima y sentimiento de inferioridad”, explica.

POR DÓNDE EMPEZAR

En los adultos, revertir este complejo empieza por tomar conciencia de que amas y alejar los pensamientos negativos de uno mismo.

"Hay que dejar de compararse con otros y reconocer que todos somos únicos y especiales a pesar de nuestros defectos y virtudes. No criticarse continuamente porque solo causa sentimientos de malestar en uno misno. Hay que recordar que nadie es perfecto. Y, por último, dejar de buscar agradecerle y complacer a todos, al hacerlo dejas de aceptarte como eres y no eres autentico", explica Baldeón, quién aconseja apoyarse de un profesional para superar este trastorno.

SABÍAS QUE...

En caso de niños y adolescentes con complejo de inferioridad, necesitan apoyarse de sus familias, recibir de ellos ternura y saber que están allí para darles una mano. Fomentar la aceptación sin críticas destructivas, y en lugar de sobreprotección, ayudarlos a asumir responsabilidades acordes a su edad.

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