El teletrabajo ha llegado para quedarse, pero al mismo tiempo incrementa los riesgos ergonómicos, los cuales están asociados a las posturas que adoptan las personas durante sus labores.
El teletrabajo ha llegado para quedarse, pero al mismo tiempo incrementa los riesgos ergonómicos, los cuales están asociados a las posturas que adoptan las personas durante sus labores.

La nueva normalidad que ha causado el COVID-19 continúa. El y las clases virtuales desde casa demandan, a grandes y chicos, largas horas sentados frente a un ordenador para poder cumplir con sus respectivas tareas. Para ello es indispensable el uso de una silla de escritorio ergonómica o de lo contrario podemos sufrir fuertes dolores de espalda, cuello u otros malestares en el cuerpo.

Sin embargo, no basta con tener una buena silla, hay que usarla correctamente. Karem Poma, especialista en Ergonomía de SGS, recomienda, primero, disponer de un espacio correcto para trabajar desde casa. “Buena iluminación, que esté ventilado, lejos del ruido y distracciones, pero también el área donde se trabaje debe permitir realizar movimientos y cambios posturales con nuestra silla”, señala.

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Respecto al uso de la silla, recomienda que el respaldar brinde un soporte firme en la espalda, en especial para la curvatura de la zona lumbar. Para ello es importante adaptar la silla a nuestra medida, la mayoría de estos mobiliarios cuentan con mecanismos de regulación de altura y ángulo.

En el caso de los pies, deben estar ubicados firmemente sobre el piso o en todo caso se debe contar con un reposapiés para prevenir la adopción de posiciones perjudiciales. Cuando estés sentado, el borde del asiento no debe presionar la zona posterior de la rodilla, sino que debe haber una distancia de entre tres a cuatro dedos.

No dejes de usar los reposabrazos, son necesarios para evitar malestares en los antebrazos y muñecas. Procura que su longitud sea algo menor que la del asiento para que no impida acercar la silla al escritorio o mesa. Además, estos deben ser gruesos para que los codos puedan permanecer en un ángulo de noventa grados con comodidad.


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