Por: Fernando 'Vocha' Dávila

El caos de Lima se hacía extrañar. Los bocinazos de las combis de la avenida Elmer Faucett parecen dedicarme una marcha de bienvenida. Ya estoy en la capital, en este país tan diferente a Rusia, pero que igual necesitaba. Perú es mi raíz, mi gente, los amigos, esos compinches a quienes les contaba entusiasmado que iba a cubrir -por primera vez- un y se emocionaron.

Son mi ‘batería’ como dice Maicelo. ‘Cañón’, ‘Carnero’, ‘Tata’, ‘Noreña’, ‘Galleta’... Se alegraron tanto y por mi familia y por ellos necesitaba estar de vuelta. La . Tenemos una base para la próximas Eliminatorias.

El otro año será la Copa América 2019 y los mundialistas llegarán más cuajados. La parte final de Rusia la veré sentado en mi escritorio del diario. No tengo favoritos. Solo sé que disfrutaré los partidos que restan. Ya asumí que en mi vida de periodista hay un antes y un después de conocer la tierra de Putin. Crucé el charco, aprendí una nueva cultura y tuve el inmenso lujo de pasear por la Plaza Roja, el Mausoleo de Lenin y percibir la brisa del mar Negro. ¡Qué hermoso es el periodismo!

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