Analistas creen que pese a la renuncia de los generales, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, seguirá recibiendo el apoyo militar. (Foto: Reuters)
Analistas creen que pese a la renuncia de los generales, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, seguirá recibiendo el apoyo militar. (Foto: Reuters)

El general Edson Pujol (Ejército), el almirante Ilques Barbosa (Marina) y el brigadier Antonio Carlos Bermúdez (Fuerza Aérea) decidieron dar un paso al costado el martes tras la destitución del ministro de Defensa, Fernando Azevedo. Este hecho ha sido tomado como un terremoto dentro de la gestión del presidente brasileño , un exmilitar que ha confiado puestos clave de su administración precisamente a las Se calcula que alrededor de 6000 militares tienen puestos en diferentes áreas, como dirección de ministerios y en el liderazgo de empresas estatales.

El legislador Rodrigo de Castro, en un comunicado, señaló que el hecho “no tiene precedentes desde que se restableció la democracia y revela una verdadera crisis entre el Ejército y el Gobierno”. De acuerdo con el diario Folha de S. Paulo, esta es la peor crisis entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas de desde 1977, año en el que el entonces mandatario Ernesto Geisel destituyó al ministro del Ejército, Sylvio Frota, hecho que cobró relevancia por enmarcarse en plena dictadura militar.

¿Qué ha llevado la situación a este punto? Varios analistas coinciden en que el mandatario ha estado presionando a los militares para que se alineen políticamente con él. Una muestra de ello se dio el año pasado, cuando algunos seguidores de la extrema derecha reclamaban una intervención militar para cerrar el Parlamento y la Corte Suprema. Bolsonaro alentó estos actos, pero no encontró el apoyo que esperaba en el Ejército, que no quiso posicionarse tan abiertamente a nivel político.

“El daño que está haciendo Bolsonaro con la politización de las Fuerzas Armadas. es tremendo. Deberían dejar la política fuera de los cuarteles, pero no es así”, dijo Alexandre Fuccille, politólogo e investigador de defensa de la Universidad Estadual Paulista, al medio ibérico.

Intereses en juego

Augusto Teixeira, politólogo de la Universidad Federal de Paraíba entrevistado por la BBC, señala que las Fuerzas Armadas viven un momento de contradicción en relación al Gobierno. “Al mismo tiempo que los generales dicen que las FF.AA. son órganos del Estado y no del Gobierno de Bolsonaro, miles de militares ocupan cargos en ese mismo Gobierno, incluso en importantes ministerios. El vicepresidente de la República, Hamilton Mourão, es un general de reserva”, señala Teixeira.

De hecho, quizás un divorcio total entre Gobierno y las Fuerzas Armadas cuando los militares se están beneficiando con poder y dinero. “Este tipo de crisis ocurre cuando los militares deciden entrar en política. Hoy, muchos militares ganan mucho dinero en puestos políticos. No van a dejar el Gobierno”, dijo Lucas Pereira Rezende, catedrático de la Universidad Federal de Santa Catarina, a la BBC.

Fernando Azevedo e Silva dejó de ser ministro de Defensa de Brasil. (Foto: Sergio LIMA / AFP).
Fernando Azevedo e Silva dejó de ser ministro de Defensa de Brasil. (Foto: Sergio LIMA / AFP).

De opinión similar es Juliano Cortinhas, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia.”No es porque los tres generales y el ministro Azevedo renunciaron que los 6000 militares, en activo y en reserva, dejarán sus puestos, sus departamentos funcionales y los sueldos que reciben. Hubo un desacuerdo en un punto, pero el Gobierno seguirá extremadamente militarizado y con el apoyo de las FF.AA. que tiene desde el inicio”, manifestó al medio británico.

No obstante, queda la pregunta de qué es lo que realmente ha llevado al quiebre de relaciones entre Bolsonaro y los altos mandos. Para Pereira, los tres comandantes deben explicar por qué dejaron sus cargos.

“Si queda algo de honor en el uniforme, deben decirle a la sociedad las razones que los llevaron a dejar sus puestos. ¿Qué fue tan serio sobre lo que Bolsonaro les pidió para que decidieran irse? La sociedad necesita saber qué pasó”, concluye Pereira.

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