Los signos y síntomas de la enfermedad van desde secuelas respiratorias, cardíacas, pasando por la molesta pérdida de olfato, hasta consecuencias neuropsiquiátricas. (Foto: Difusión)
Los signos y síntomas de la enfermedad van desde secuelas respiratorias, cardíacas, pasando por la molesta pérdida de olfato, hasta consecuencias neuropsiquiátricas. (Foto: Difusión)

El síndrome post COVID, también llamado “long COVID” o prolongado, tiene que ver con la continuidad de los síntomas meses después de superar la enfermedad. Una reciente de The BMJ evidenció que al menos el 10% de las personas que padecieron coronavirus tendrán síntomas persistentes que no se resolverán por meses.

Por otro lado, la información sugiere que “se necesita investigación biomédica para abordar los muchos desafíos impuestos por estas estimaciones: evaluación formal de la epidemiología, factores de riesgo, síntomas y patología”.

Asimismo, la especialista en infectología Isabel Cassetti, consultada por el medio argentino Infobae, definió la manifestación como “un conjunto de signos y síntomas que se dan y que se desarrollan durante o después de la infección por COVID-19, que continúan por más de 12 semanas y no son explicados por otro diagnóstico”.

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Además, una persona que tuvo la enfermedad de forma moderada puede también sentir los estragos de la enfermedad meses posteriores, según Cassetti, también directora médica de Helios Salud y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología. Ella aclaró que “después de doce semanas la mayoría de los autores hablan de COVID crónico”.

Según Cassetti, “un elemento para destacar es que esto lo aprendimos con el tiempo, se fue viendo que la gente dada de alta se reinternaba con algunos síntomas compatibles con lo que hoy sabemos que es post COVID”.

Por otro lado, una vez que se reconoce la enfermedad en el individuo, el primer paso es consultar a tiempo a un médico y realizar el tratamiento correspondiente según el caso. Asimismo, la especialista Cassetti dijo que “hay tres situaciones clínicas que suelen observarse y considerarse long COVID”.

Y enumeró: “Una son las secuelas respiratorias, otras son las cardíacas y por último las neuropsiquiátricas. Dentro de las primeras puede haber persistencia de tos, pero fundamentalmente lo que se observa es dificultad para respirar o limitación al caminar por esa sensación de falta de aire que la persona percibe. Lo que pueden observarse son alteraciones en tomografía o en las pruebas funcionales respiratorias”.

Síntomas post COVID

Se debe pedir una evaluación cardiológica para descartar cualquier problema; sin embargo, pueden presentarse “hipotensión, taquicardia y sensación de dolor en el pecho”, puntualizó Cassetti.

Asimismo, se debe considerar visitar a un especialista que vea el tema neuropsiquiátrico, pues “está relacionado a que puedan presentarse alteraciones neurológicas, alteraciones en la memoria, dificultad para la concentración, polineuritis, o dificultad para caminar”.

Por otro lado, la especialista indicó que los dolores musculares, articulares, dolores abdominales o irregularidades intestinales son frecuentes después de la infección.

“Es muy importante tratar de intervenir en forma temprana e implementar los estudios necesarios para que la secuela no lleve meses”, recomendó Cassetti. “Cuando el paciente se va de alta, hay que indicarle cómo y dónde se le va a efectuar el seguimiento”, acotó.

Además, la pérdida de olfato también es un síntoma muy frecuente e importante porque se pierde la capacidad de distinguir los aromas, o directamente no oler. Por ello, Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga, remarcó que “pacientes se recuperan, pero refieren que su olfato no es del 100%”.

Clínicas post COVID

El médico neurólogo Conrado Estol destacó que en el mundo ya existen clínicas post COVID. “La persona dada de alta tendría que tener una cita dentro del mes para hacer una evaluación y descubrir tempranamente si quedó con alguna alteración”, dijo.

Un examen neurológico clínico, un ecocardiograma y un laboratorio completo sería suficiente, pues “lo que se vio es que muchos de los que se reinternan y mueren son los que tienen una deficiencia multiorgánica: se ven anomalías en pulmón, páncreas, cerebro, hígado, que con algunos estudios puntuales podrían detectarse a tiempo”, comenta Estol a Infobae.

Con respecto a la recuperación, Cuevas asegura que “depende mucho de la constancia, disciplina y paciencia del paciente”. No obstante, “en todos los aspectos es muy importante tener en cuenta el comportamiento de la persona, su estado anímico, psicológico, cuál fue el impacto que tuvo el COVID en su vida y considerarlos también para mejorarlos”, finalizó Cassetti.

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