Una imagen ilustrativa muestra frascos con pegatinas de vacuna COVID-19 adjuntas y jeringas, con una bandera nacional del Reino Unido. (JUSTIN TALLIS / AFP).
Una imagen ilustrativa muestra frascos con pegatinas de vacuna COVID-19 adjuntas y jeringas, con una bandera nacional del Reino Unido. (JUSTIN TALLIS / AFP).

Increíble. El aceptó que se realice el primer estudio en el mundo en el que se infectará a voluntarios sanos para analizar el comportamiento del COVID-19 y de esta manera promover con rapidez el desarrollo de vacunas y fármacos contra este virus.

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Para este estudio, que acaba de ser aprobado por el comité de ética y que empezará en las próximas semanas, el Gobierno gastará 39 millones de euros, según aseguró su ministro de Empresa, Energía y Estrategia Industrial, Kwasi Kwarteng.

Es así como el país europeo reafirma su liderazgo en investigación durante la crisis sanitaria mundial. Como se recuerda, Gran Bretaña lideró iniciativas como como la realización por parte de la universidad de Oxford del primer estudio en niños sobre la eficacia de la vacuna que creó con la farmacéutica AstraZeneca, se trata de la única que, hasta el momento, se ofrece a precio de coste a los países en vías en desarrollo.

Desde que inició su campaña de vacunación, el Reino Unido ya ha inmunizado a más de 15 millones de personas de grupos prioritarios, convirtiéndose así en uno de los primeros países que lideran la tabla de inoculaciones contra el COVID-19. Sin embargo, el país también figura en la lista de los lugares con más muertes por la pandemia.

¿Cómo será el estudio?

Para este ensayo, 90 candidatos entre 18 y 30 años serán infectados con muestras del COVID-19 en la nariz y luego pasarán 14 días bajo supervisión de un hospital, en el que probarán vacunas y fármacos.

Según explica la BBC, los jóvenes deberán someterse luego a varios análisis por lo que se les entregará una suma de 5.180 euros anuales.

La agencia EFE explica que cuando se haya determinado el comportamiento del virus, la intención es, previa autorización de los reguladores, administrar vacunas consideradas seguras a un grupo de voluntarios a los que se infectará con el SARS-CoV-2, a fin de comprobar la reacción inmune y que esto sirva para afinar y acelerar los ensayos de los preparados a mayor escala.

Uno de los voluntarios de este estudio declaró a la BBC que ve su papel como un acto de “servicio público”. Se trata de Alastair Fraser-Urquhart, un joven de 18 años, que además aseguró que este tipo de ensayos llamados “de exposición o provocación” son “de gran utilidad”, pues, al permitir probar vacunas en menos tiempo, pueden agilizar el proceso de vacunación global.

Otro detalle interesante es que a los voluntarios se les infectará con la variante que circula en el Reino Unido desde marzo de 2020 y que se ha demostrado que es de bajo riesgo para adultos jóvenes sanos, señala un comunicado oficial del Gobierno.

Las autoridades dieron a conocer que trabajarán conjuntamente con la Unidad de Vacunación del Gobierno, el laboratorio especializado hVIVO, la universidad Imperial College London y la fundación de sanidad pública Royal Free London.

El Gobierno señaló que consultará en todo momento con el servicio nacional de salud (NHS, por siglas en inglés) para asegurar que el estudio no afecta a su capacidad para tratar a los pacientes hospitalizados durante la pandemia.

Importancia del estudio

Según la agencia EFE, Este tipo de estudios en los que se infecta a personas sanas, en lugar de esperar a que se contagien de manera natural, como se ha hecho hasta el momento para desarrollar vacunas contra el coronavirus, ya se ha sido usado para enfermedades como la malaria, tifoidea, resfriado común, gripe y norovirus.

Sin embargo, EFE señala que – en este caso- se planteaba un dilema ético, dado a que el COVID-19 no tienen cura y sus efectos a largo plazo se desconocen.

En el comunicado, el ministro de Empresa, Energía y Estrategia Industrial asegura que los ensayo se harán bajo estricta supervisión médica y que son necesarios para “agilizar el conocimiento de los científicos sobre cómo afecta el coronavirus”, y, en última instancia, propiciarán “el rápido desarrollo de vacunas”.

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