El exgurú de la secta Aum, Shoko Asahara, fue ejecutado en Japón. (Foto: AFP)
El exgurú de la secta Aum, Shoko Asahara, fue ejecutado en Japón. (Foto: AFP)

Shoko Asahara, el 'exgurú de la muerte' y fundador de la secta 'Verdad Suprema', acabó sus días como realmente se lo merecía: en la horca y ante la mirada dura de las que vieron cómo uno de los ideólogos del más moría ante ellos y hacía justicia a las 29 víctimas que fallecieron a causa de este atentado.

Shoko Asahara fue considerado el cerebro de este ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995. Los familiares de las víctimas tuvieron que esperar cerca de 15 años para que este 'gurú de la muerte' pase por el corredor de la muerte tras agotar su último recurso judicial y con el que intentaba salvarse de pasar por la horca. Otras seis personas relacionadas a su terrorífico culto también fueron ejecutados.

Chizuo Matsumoto era el nombre real de Shoko Asahara. En los años 90 preparó minuciosamente una cadena de atentados en Japón y provocó la muerte de 29 personas. El del metro de Tokio fue uno de los más sonados. Aquí, convenció y planificó con otras cinco personas para entrar a las estaciones en hora punta y, de forma coordinada, perforar con sus paraguas varias bolsas con gas sarín. El ataque provocó la muerte de 13 personas e hirió a más de 6.200, algunas de las cuales han tenido secuelas de por vida.

Pero un año antes, en junio de 1994, Shoko Asahara liberaron este mismo gas sarín en una zona del estacionamientos de autos en la ciudad de Matsumoto. Aquí murieron ocho personas y hirió a centenares más.

ERA CARISMÁTICO Y EJEMPLO DE SUPERACIÓN

Shoko Asahara era consideraron un carismático gurú y seguido por miles de personas en Japón. Fue profesor de yoga y padecía de una ceguera casi total desde pequeño. Se declaraba así mismo como cristiano y el primer 'iluminado' desde Buda.

A medida que obtenía más poder y recibía decenas de miles de apoyo económico en distintas partes del planeta Shoko Asahara convirtió su culto en un grupo paranoide catastrofista y llevó a sus seguidores al extremo, pues todos creían que el planeta se iba a acabar.

Esto los llevó a organizar y planificar sistemáticamente los atentados por los que hoy acabaron sus días en el corredor de la muerte.

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