‘Giselo’ se pasó de malazo

El Bombardero te trae la verídica de los protagonistas de la pelotita dentro y fuera de la cancha.

El bombardero

El bombardero

El bombardero tiene las calientitas. 

Del saque somos carnecita... Todo se sabe . Ya me contaron que ‘Giselo’ se pasó de malazo. A tres muchachitos que entrenan con los agremiados, les ofreció llevarlos a clubes de Segunda, pero tenían que dejarle un billetito. Los patitas aceptaron, se ‘matricularon’ y ya no les responde el teléfono. Ese vive del tercio, de la habilidad, del recurso y de lo prohibido. Cuando lo conoces te da la impresión de que es buen tipo, pero está vestido de corderito. Después te saca la fulera. Qué feo...

Hay un runrún de que ‘Aladino’ le mandó un centro a su causa de Trujillo para que levante su casa. Dizque son amigos de la infancia y el chamaco es sano, se dedica a manejar mototaxi y ya tiene familia. Por eso el pelotero le dio la mano y será padrino de su hijo. Buen gesto. Si estás en condiciones, ayuda al prójimo. Dios te va a bendecir y te dará el triple. Vale...

Así que ese delantero que estuvo con la hija de un dirigente que le pagaba el sueldo, no tiene cura. Le avisó a su ‘oficial’ que no vaya al Cusco porque la altura es muy complicada y que mejor siga en la selva. Pero no fue por cuidarla, sino para poder llevar a su amiguita de San Miguel. Es tramposo al mango. Rexuxa...

Los profes de las categorías menores de la ‘Misilera’ están arañadazos. El club ha firmado convenio con un club de chibolos de la Panamericana Sur y ahora esos son los jugadores que representan a la rosada. ¿Y los que vienen entrenando en el Callao? Ni caso les hacen. Bueno, los mejores proyectos y prospectos del Perú son los mocosos que viven en el primer puerto. Así que dejemos el business de lado. Ya saben...

‘Cortadito’, el picador de la Videna, internó a su viejita de emergencia. Como estaba bajo de billete, le pidió a varios peloteros un apoyo y ninguno se metió la mano al drilo. Pero el ‘number one’ de San Luis se enteró y pagó toda la atención de la ‘doña’. Hay que reconocer los gestos de nobleza... Me voy, soy fuga.

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