¿Qué pasó en el vestuario del Callao, después de perder el sábado? El Bombardero te lo cuenta

El Bombardero llega para contarnos las últimas de los personajes de la pelotita parada.

El “Bombardero” te trae las últimas de los deportistas peruanos.

El “Bombardero” te trae las últimas de los deportistas peruanos.

El “Bombardero” te trae las últimas de los deportistas peruanos.

Del saque somos carnecita... La entrevista de José Velásquez diciendo que 6 jugadores se vendieron en el Perú-Argentina del Mundial del 78’ ha causado revuelo mundial. Es que no lo ha denunciado un chistoso o uno del montón. Las palabras son de un protagonista del partido. Del ‘Patrón’, un adelantado de su época. El Pogbá de esos tiempos. Un ‘6’ que pisaba las dos áreas. Esa es su verdad y ahora le toca defenderla. Si es cierto o no, eso quedará en la conciencia de cada uno que estuvo en ese camarín. Lo que sí me queda claro es que hubo cosas extrañas. Antes de acabar con este temita, yo conozco a Juan José Muñante desde niño y puedo asegurar que es un señor honorable. Y no creo, estoy seguro y convencido de que es incapaz de tirarse para atrás. No meto las manos al fuego por nadie, pero por el ‘Jet’, por mi tío, pongo el pecho. Sí, señores...

Ya me enteré qué pasó en el vestuario del Callao, después de perder el sábado. Un centroamericano se le fue encima a un antipático con nombre de brasileño. Le metió un empujón para que se cuadre y empiecen a mecharse, pero como vieron que estaba asustado, temblando como una gelatina, lo agarraron al zambo y le dijeron que le perdone la vida. Ese muchacho debe arrancarse del puerto. Lo que le ha hecho a ‘Agüita’ Luna no tiene perdón. Está de más...

Me pasan la voz que ese marcador del ‘Callejón de Huaylas’, que salió de Ate y cuyo nombre empieza con J de Joaquín, estuvo haciendo travesuras con una mamacita del Centro de Lima. Lo malo que se entusiasmó y dejó que la chiquilla lo timbre a cualquier hora. Lo llamó cuando estaba con su ‘geba’ y terminaron en ‘one’. Quiso ser tramposo y perdió por sonso...

A ‘Ropita’ lo humillaron en su antiguo barrio. Abandonó a su ‘patrona’, se olvidó de los ‘cachorros’ y ahora que quiere verlos, cada vez que pasa por España, en Comas, la gente lo ajusta, le pone la mano y calladito se come los lapos. Los palomillas lo tienen atravesado por atorrante. Qué feo... Me voy, soy fuga.

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