El Bombardero hace su análisis de lo que dejó el partido de ida de la final en La Liga 1, en la que Melgar ganó por 1-0 a Alianza en Arequipa.
El Bombardero hace su análisis de lo que dejó el partido de ida de la final en La Liga 1, en la que Melgar ganó por 1-0 a Alianza en Arequipa.

Del saque somos carnecita... y tiene ligera ventaja para la revancha del sábado, pero nada está dicho. El 1-0 fue poco para las ocasiones que tuvieron los mistianos, sobre todo en los 25 minutos iniciales cuando trataron de ahogar a los victorianos.

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En el segundo tiempo fue controlado por Alianza, que marcó mejor y anuló a Iberico. Los blanquiazules pudieron empatar con el ‘Pirata’ Barcos, que ‘choclón’ y maleteado se dio maña para inquietar y falló un par de chances que normalmente las clava. El gol rojinegro llega más por un error y eso hará que en Matute Alianza tenga que salir a buscar el partido. El resultado no es lapidario, pero te mete presión. Sí, señores...

El estado físico jugará un papel importante. Alianza llega más fresco. Melgar tiene que realizar otro viaje y, si sale a tirarse atrás a defender el marcador, puede perder el título. Desde ahorita se las canto. La conexión Concha-Lavandeira-Barcos deberá engancharse para tener chances. Si les cortan eso, tendrán problemas y con el reloj en contra, el aliento de Matute podría volverse presión. Así es...

La firme que ayer, cuando vi la falta de Horacio Orzán sobre Lavandeira me hizo recordar a la del colombiano Camilo Zúñiga a Neymar en el Mundial de Brasil 2014. Mínimo era amarilla. Entró de manera imprudente y el árbitro Michael Espinoza estuvo a dos metros y no le dijo ni pío. Hubiera sido la segunda tarjeta para el mistiano y expulsión. El técnico Pablo Lavallén reaccionó rápido y lo cambió. No quiero pensar mal, pero ayer el pito no estuvo a la altura de una final. Ayayayyyy...

Ya me contaron que el ‘Rusito’, que este año jugó casi nada, anda pensando en colgar los ‘guantes’ y dedicarse al negocio de su viejo. Apenas acabó el campeonato, se fue a Chimbote y él mismo atiende en el restaurante del papá. Las chiquillas lo ven y se meten al local a consumir, le piden selfis y a veces hasta buscan meterle un chape. Parece que como modelo le iría mejor. Curuju... Me voy, soy fuga.

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