Argentina en Qatar 2022. Foto: AP Photo/Frank Augstein
Argentina en Qatar 2022. Foto: AP Photo/Frank Augstein

Del saque somos carnecita... Faltan 48 horas para la final del Mundial y hay diversas opiniones. El 80% cree que Francia será campeón. El otro 20%, donde estoy incluido yo, piensa lo contrario. Los que están con los ‘Blues’ afirman que tiene individualidades más decisivas. Pero me queda claro que cada partido es una historia diferente. La ‘Scaloneta’ no es el equipo de Rusia 2018 y mucho menos el que perdió 4-3 en Kazán. Hoy es otra actualidad, motivación y calidad. Y sobretodo, mentalmente es indestructible. El plus es su staff técnico de un millón de batallas y harta sabiduría. La tiene clarita con cada adversario. No se ha equivocado en los planteamientos ni replanteamientos. Tampoco en las variantes. Si sigue la línea, hay esperanzas. Sí, señores...

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Argentina ha demostrado en cada presentación que ha sido muy superior a sus rivales. Incluso, en la derrota frente a Arabia Saudita, donde tuvo 5 minutos fatales y le anularon tres goles por tener la uña larga y cobraron posición adelantada. A México y Polonia les ganó tranquilito y eso que tenía una mochila con dos rocazas por la presión. Con Australia se le complicó al final por un blooper que causó un autogol. El choque con Países Bajos estaba controlado: un bombazo y un foul en el minuto 110 forzó a la prórroga, donde también merecieron la clasificación. Y ni qué decir contra Croacia. Fue un desayuno continental. Juguito y café con leche. O sea, no hay que paltearse. Sí respetar, pero ahí nomás. Así es...

EL BOMBARDERO APUESTA POR ARGENTINA

¿Cómo se da la vuelta olímpica? Sencillo. Con la estrategia perfecta y un gol más. Si me preguntas: ¿Cuál es la clave? Anular a Mbappé. Si logran que no pique ni desborde, ni reciba con facilidad el balón, hay una gran parte de la tarea hecha. Pero agarrarlo es bravísimo. Y no tengo la menor duda. Como tampoco que le molesta la pierna fuerte y la taba. Hay que chancarlo con pelota. Ir con fuerza, con maña, con picardía. No darle respiro ni ‘sájiro’. Que no gire. Si le dan espacios, van a sufrir como mela. Otamendi y el ‘Cuti’ Romero me dan confianza porque son soldados, guerreros. Y son recurseros al mango. Ayayayayay...

Es de cuidado la velocidad de DemBÉlé, la fortaleza de Giroud y la polivalencia de Griezmann. Pero a mí me encanta la presión de De Paul y el temperamento de cada integrante de la volante. Mac Allister y Enzo Fernández son cracks de cracks. Les aseguro que serán los que marquen la diferencia. Por las bandas, Molina y Acuña son chavetas, puñaladas y van y vienen y rompen líneas. Adelante, Julián Álvarez corre por tres. Es un animal, una fiera, una bestia. Hace la chamba sucia. Ahoga a los marcadores y zagueros. Es un dolor de testículos. En ataque con su movilidad y olfato goleador y tapando la salida. Por último, el mejor de la historia. El que ya no tiene adjetivos nuevos para reventarle ‘cohetes’. El pibe de 35 años que gambetea como uno de 18 y levanta a la gente de sus asientos. Francia que se la crea. Que se coloque el cartel de favorito. Que en la cancha está para cualquiera. Yo sigo con mi fichita en el tablero albiceleste. Por Leo y Sudamérica. Rexuxa... Me voy, soy fuga.

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