Del saque somos carnecita... La verdad que mucha gente aún no sale de su asombro por el descenso de Alianza Lima. Todavía no han tomado conciencia de la verdadera dimensión de lo que significará jugar la Liga 2. No solamente en lo económico, es en todos los niveles y sentidos. Esto no le hace bien a nadie. Al hincha, al fútbol, a los clubes, a la Federación, al periodismo. Todos pierden. Es como si Flamengo bajara en Brasil, Boca en Argentina, Peñarol en Uruguay, Barcelona en España o Bayern en Alemania. Salvando abismales distancias, es como si el Scratch quedara noveno en las Eliminatorias y no clasifique al Mundial. Sí, señores...

Me pasan la voz que Daniel Ahmed estaría planificando la campaña del 2021. Si es cierto, es ‘cara de palo’ al mango. Si tiene sangre en la cara, debería marcharse y no volver nunca más. Ha manchado de por vida la historia de un grande del Perú. Eso no lo borrará jamás. Entonces allí radica el problema. Estos dirigentes no saben un carajo de fútbol. Eligen mal, pésimo. Contratan borrachos, tramposos, viejos y pegalones. Nos mandó a la lona en menores a nivel sudamericano y le siguen dando trabajo. Qué feo...

Mi hija, que estudia en una universidad de Nueva York, es blanquiazul por culpa de su mamá. No pude convencerla de que sea del Sport Boys. Así que el domingo a las 5:30 de la tarde me acordé cuando hacía hora conmigo: ‘Papito, qué se siente estar en Segunda’. Entonces la llamé: ‘Mi reina, qué se siente haber bajado”. Y me sacó una debajo del sombrero: “No sé, para mí hace una semana murió el fútbol (fallecimiento de Maradona)”. Me dejó en off side, pero reaccioné: “No te preocupes que en junio del próximo año enfrentarás al Santa Rosa, Chavelines”. Me cambió de tema en one, pero sé que está volando y renegando por su gran ‘amor’. Así es... Me voy, soy fuga.

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