Del saque somos carnecita... Para pelear una clasificación a un Mundial se necesitan jugadores en buen nivel, comprometidos, actuaciones de 7 puntos a más en todos los partidos. Eso se tuvo en la recta final de la Eliminatoria anterior, nos volvimos protagonistas y chapamos el quinto lugar que nos dio la posibilidad de jugar el repechaje. Y eso se logra con esfuerzo, humildad y trabajo y más trabajo. Hoy, la ‘Blanquirroja’ ha perdido esas virtudes. Salvo el duelo con Paraguay y algo con Brasil, en las fechas siguientes los rendimientos individuales han sido de taco 5 para abajo. Un desastre. Jugando así varios no deberían ser convocados. Hemos dejado de ser un equipo competitivo y por eso estamos últimos con Bolivia. Fuimos a Rusia 2018 y logramos ser subcampeones de América en 2019, pero eso ya fue. Es historia. Parece que algunos se han conformado con ser mundialistas y, cuando los convocan, están pensando más en ir al ‘telo’ que matarse en la cancha por el Perú. Han dejado de ser protagonistas en sus clubes, se han estancado. O despiertan o mejor que no vuelvan más. La chamba del comando técnico tiene que ser tajante, nada de padrinos ni sentimentalismos. Les da su pastilla de desahuevina o los reemplaza por otros que tengan hambre de gloria. Están buscando culpables en el psicólogo, la tribuna, el cartelito y otras ‘hueveras’, pero la verdad es el bajísimo nivel de los jugadores. Gareca que se ponga los pantalones y cambie. Así de sencillo...

No es un secreto el aporte que dan Guerrero y Farfán al equipo. Pero también hay que ver la realidad. Ambos se recuperan de lesiones duras y prolongadas. Paolo reaparecería con 37 y Jefferson con 36. Los años no perdonan. Pensar que ellos son los salvadores es negarse a la posibilidad de buscar y trabajar con otros jugadores. La incorporación de Lapadula es un buen ejemplo. Rhyner, Ormeño y Benavente son más opciones. Así como ellos, hay que seguir buscando variantes si no se encuentra en el torneo local. Ese también es trabajo de los directivos. Que tampoco se la lleven fácil. Así es...

A propósito, ‘Cuevita’ apagó ayer 29 velitas, recibió saludos de su familia, compañeros de la ‘Blanquirroja’ y amigos cercanos. Pero lo que lo hizo moquear al chato fue cuando sus ‘causas’ de cuando jugaba en el cuadro ‘santo’ le recordaron las palomilladas, andaba misio y no se pintaba el cabello. El volante, que es sentimental, no aguantó y soltó sus lagrimones. Asuuuuu... Me voy, soy fuga.

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