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Pelean por el 'Chino'

Este Búho mira atento la anulación del indulto a Alberto Fujimori por parte de la Corte Suprema.

Alberto Fujimori
Alberto Fujimori
Alberto Fujimori

Este Búho mira atento la anulación del indulto a Alberto Fujimori por parte de la Corte Suprema. La noticia ha dado la vuelta al mundo y polariza al país, pues muchos exigen que cumpla su condena de 25 años por las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, especialmente los deudos de estos casos, que vieron su salida de la Diroes en diciembre del año pasado como una burla, sobre todo porque el ‘Chino’ nunca pidió perdón y tampoco dio un céntimo de los 51 millones de soles de reparación que estaba obligado a pagar.

Pero una parte importante del país señala que es una terrible injusticia que vuelva a estar encerrado, pues afirman que ‘libró al Perú del terrorismo y con el tiempo que estuvo preso ya pagó por sus delitos. Fujimori tiene 80 años, está enfermo y es una pena que cualquier persona en esas condiciones sea puesta tras las rejas’.

Pero no olvidemos que su indulto fue producto de una negociación ‘trucha’, de un arreglo bajo la mesa que se hizo para que Kuczynski se libre de la vacancia que Keiko Fujimori perseguía con obsesión. Ese arreglo, increíblemente, fue denunciado pública y reiteradamente ¡¡por el mismo fujimorismo que comanda Keiko!!

En un comunicado, incluso, cuestionaban ‘las formas’ en las que se dio el indulto y lo calificaban de ‘inconstitucional’. ¿Acaso Keiko no sabía que esas acusaciones podían mandar a su padre de regreso bajo la sombra?

El mismo César Nakazaki, quien fue abogado de Alberto Fujimori, lo dijo ayer indignado, luego que la hija mayor del ‘Chino’ salió llorando ante las cámaras de televisión: “Ojalá (Keiko) se hubiera quebrado antes. La guerra política entre Fuerza Popular, el Gobierno y el afán de traerse abajo a PPK, irremediablemente iban a traerse abajo el indulto (...) Era imposible tumbar a PPK y a los ‘avengers’, acusarlos de negociaciones políticas, y que el indulto sobreviva. Cuando hay que sufrir, se sufre en serio”.

Por eso, muchos dudan de la sinceridad del llanto de la lideresa del fujimorismo, quien antes ha mostrado comportamientos polémicos hacia su familia.

Por eso también ayer provocó sonrisas ver a los miembros de la bancada fujimorista salir en el Congreso con el rostro contrito y con cartelitos de apoyo al ‘Chino’, algunos a punto de llorar, cuando ellos mismos denunciaban indignados que el indulto era fruto de un acto ilegal.

El siempre insólito Héctor Becerril pedía ayer a la gente salir a las calles para defender la libertad de Fujimori, ¡cuando él, lleno de rabia, lo acusó de alentar la corrupción luego de que recibió la gracia presidencial! Así que no les queda el papel de dolidos. La gente no les cree.

Hay que tener en cuenta que cuando se le concedió el indulto a Alberto, muchos fujimoristas lo atacaban porque temían perder su cuota de poder. Hoy, al verlo prácticamente retirado, ya no lo miran como una amenaza. Además, dentro de poco, presionados por el presidente Vizcarra, tendrán que aprobar la no reelección de congresistas. Entonces, el panorama ha cambiado. Ayer, horas después de que se dictó su orden de captura, Fujimori ingresó a cuidados intermedios de la clínica Centenario, lo que fue visto por los deudos de La Cantuta y Barrios Altos como una argucia para evitar la prisión.

“Que no se haga el enfermo, que cumpla su condena. Desde hace 26 años seguimos caminando en busca de justicia”, dijo anoche en las puertas de Palacio de Justicia, Raida Cóndor, madre de Armando Amaro, un estudiante de La Cantuta desaparecido por el Grupo Colina junto a ocho de sus compañeros y un profesor, en julio de 1992. Esta señora, hasta hoy, clama que le devuelvan los restos de su hijo, pues ni por misericordia le dan el consuelo de tener una tumba a la cual llevarle flores.

En su resolución, el juez que anuló el indulto señala que Fujimori ‘padece de una enfermedad no terminal grave’, por lo que liberarlo ‘se erige como una forma de impunidad’ por los delitos de lesa humanidad por los que fue sentenciado. Fujimori mismo dio muestras de no estar grave, pues tras dejar su encierro en la Diroes, hizo viajes de paseo a provincias, alejado de centros de salud especializados. En todo caso, la resolución de la Corte Suprema puede ser apelada. Mientras tanto, el país se polariza aún más.

Ayer, grupos de fujimoristas y antifujimoristas salieron a las calles a gritar a favor y en contra de la anulación del indulto. Y se vienen más marchas, justo cuando este domingo son las elecciones municipales y regionales en todo el país. El Perú continúa dividiéndose más. Apago el televisor.

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