Alejandro Toledo y sus juergas

El Búho escribe sobre el expresidente Alejandro Toledo y sus escándalos. 

El ex presidente Alejandro Toledo es investigado por presunto lavado de activos por coimas que habría recibido de Odebrecht. (Foto: Difusión)
Alejandro Toledo
Alejandro Toledo: Pedirán extradición de su esposa Eliane Karp a Estados Unidos

Este Búho es uno de los millones de peruanos que en una época en la que el Perú se iba al despeñadero, en medio de la corrupción del gobierno del ‘Chino’ Fujimori y las multimillonarias corruptelas del ‘Doc’ Vladimiro Montesinos, pensamos que Alejandro Toledo, quien había encabezado ‘La Marcha de los Cuatro Suyos’, podría convertirse en el político que necesitaba el país. Pero nos equivocamos. Al poco tiempo de asumir la presidencia, su frívolo mandato se volvió tan impopular y repudiado por escándalos, incluso de su vida íntima como el ‘affaire’ con la policía ‘Lady B’ y los de su impresentable familia, donde campeaban ladrones, matones, estafadores y hasta violadores. Todos estos líos pusieron en juego la propia continuidad democrática, pues lo rondó el fantasma de la vacancia, pero logró entregarle la banda presidencial a Ollanta Humala.

Cuando salió a la luz, el escándalo mundial del caso Lava Jato en Brasil y Marcelo Odebrecht destapó los millonarios pagos de coimas en varios países, se supo que Alejandro Toledo, como presidente, había recibido ¡20 millones de dólares por la Interoceánica Sur! Tras las investigaciones, al Cholo de Cabana y a Eliane, el Poder Judicial les dictó prisión preventiva, pero estos ya habían fugado a Estados Unidos, donde el mes pasado los fotografiaron disfrutando del mar en una paradisiaca playa de Miami. ¡Increíble!

El periodista Fernando Vivas, en su reciente libro ‘Mis monstruos favoritos’, le dedica un capítulo a Toledo, donde lo pinta como un individuo que hizo de la mentira su forma de sacar provecho propio a todo y de todos. Que llegó al poder, entre muchas razones, con la finalidad de saciarse de una vida lujuriosa, juerguera, hedonista y cutrera. Allí, Fernando narra una historia de primera mano, sobre una de las tantas que se mandaba ya como presidente. Sabíamos la del ‘avión parrandero’, pero no de lo que sucedió en una exclusiva discoteca de Roma. El autor se reafirma en que esta historia es verídica y se la contó ‘un amigo periodista de copete’.

Resulta que el Cholo había culminado su visita a Roma e incluso le besó el anillo al papa. Pero la última noche llamó al amigo de Vivas, que en ese momento estaba en una exclusiva discoteca, de propiedad de un amigo suyo. Cuando le dijo donde se encontraba, escuchó: ‘¡Genial!, en una hora llego, espérame’. Toledo amenazaba con llegar a la disco. El problema fue que no se apareció solo, sino con la totalidad de la delegación peruana. Todos como él, con una sed de camellos y una lujuria de jeque de ‘Las mil y una noches’. Bien mosca, el dueño del local los condujo a un ambiente amplio y privado, donde discurrieron cantidades navegables de whisky, ron, champán y cerveza. En ese bacanal, solo el amigo de Fernando estaba preocupado, pues ese grupo de ebrios podían hacerse los locos a la hora de pagar la astronómica cuenta o cabecear al dueño. ‘(...) Pero mi ilustre amigo me contó muerto de risa que el propietario, mundano y seguro de sí mismo, se dirigió a Toledo, no como presidente, sino como líder de la juerga. Y Toledo no tuvo más remedio que enviar al edecán al avión a traer ‘el maletín de emergencia’ con efectivo, que sirve ‘para los contratiempos del poder’. Pagada la cuenta, toda la delegación enrumbó al aeropuerto y allí continuaron la fiesta. Meses después, en otra gira europea, Toledo ordenó una escala que no estaba programada, en Málaga, España. En esa ciudad se amanecieron en un agasajo, según Fernando, y esa noche el avión presidencial fue bautizado como ‘el avión parrandero’ porque ‘un funcionario de Cancillería llegó corriendo del agasajo, gritó ‘del bus parrandero al avión parrandero’ y entonó el tema del momento: ‘Pásame la botella, ah, ah, ah’’. El trago, las parrandas y las coimas estaban garantizados con Alejandro Toledo. Una vergüenza. Apago el televisor.

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