Las mentiras de Toledo

En esta columna,  'El Búho' hace un recuento de solo algunos de los principales 'cuentazos' del expresidente Alejandro Toledo.

Alejandro Toledo
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Alejandro Toledo se pronuncia tras detención en Estados Unidos

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Este Búho ha contado la historia Alejandro Toledo, pero la voy a resumir una vez más para sazonar esta columna con hechos, o mejor dicho prontuarios, más actuales. Fue una mañana, en invierno de 1994, cuando el director periodístico del diario popular, donde era redactor de informes especiales, me llamó a su oficina y me dijo dando un golpe a la mesa: ‘¡¡Tienes que averiguar de dónde sale ese cholo Alejandro Toledo, que quiere ser presidente, ándate a Cabana que ni sé dónde queda mañana mismo, y espulga su vida!!’.

Eran los años en que Fujimori andaba muy fuerte en las encuestas y quería reelegirse, pero le salían contrincantes. En esos momentos, Toledo era un peso ‘pluma’, sin embargo, pegaba en la gente ‘que sea un cholo que estudió en la Universidad de Harvard’, como proclamaba. Nadie sabía dónde quedaba Cabana, a tal punto que nos sacaron pasajes aéreos a Trujillo, cuando la ruta para escalar hacia las cumbres de Cabana era por el puerto de Chimbote. En ese pueblito descubrimos la primera mentira del ‘Cholo’

NO ES DE CABANA: Los Toledo son de un anexo de Cabana, Ferrer, a media hora en burro, pero por ese pueblo parecía que había pasado un huracán y solo la escuela pública estaba más o menos en pie. La casa de los Toledo estaba destruida, pero uno de los pobladores más longevos lo recordaba, y señaló un corralón derruido: ‘Aquí criaba chanchos y daba de comer a las cabras, Alejandro’.

EL HERMANO NO TENÍA TV, SINO RADIO A TUBOS: Solo encontramos en Cabana a un hermano de Toledo, que escuchaba las noticias de Alejandro en una radio a tubos y dijo: ‘Cuando lo vean díganle que no se olvide de mí’. Y no se olvidó. Años después, con el ‘Cholo’ en el gobierno, lo vimos entrando a una fiesta en la residencia del embajador de Estados Unidos con un camionetón cuatro por cuatro rodeado de guardaespaldas, atropellando a los periodistas porque le preguntaron sobre la apropiación ilegal de unos terrenos en Lurín. El poder y el dinero lo habían transformado.

MINTIÓ SOBRE LA MUERTE DE SU MADRE: Jugó con el fallecimiento de su progenitora con tal de ‘embellecer’ su biografía. Dijo que su madre murió en el terrible terremoto que destruyó Huaraz y desapareció Yungay, en 1970. Pero él mismo se contradijo y escribió en su autobiografía que su madre falleció años después del sismo, en Chimbote, cuando estaba trabajando en Estados Unidos y solo pudo llegar al entierro. ¡Pinochazo!

NUNCA EGRESÓ DE HARVARD: Toledo estudió en la Universidad de Stanford, en San Francisco, para ser profesor de Economía, no en Harvard. La propia Asociación de Egresados lo desmintió. El ‘Cholo’ siguió unos cursos en un anexo de la universidad, el Instituto para el Desarrollo Internacional, como becario, por unos meses. Eso no lo califica como egresado de Harvard. Otro embuste para su lista.

EL CASO ZARAÍ: Ese penoso episodio, en la vida de una niña peruana, constituyó la escala más baja a la que pudo llegar y el pináculo de sus mentiras hasta ese momento. En plena campaña electoral del 2001 negó que la primogénita de su exsecretaria Lucrecia Orozco sea su hija, como ellas proclamaban con el apoyo de Jaime Bayly y Álvaro Vargas Llosa. El ‘Cholo’ la negó mil veces y no quiso hacerse el ADN. Pero una vez en el gobierno, en un mensaje a la Nación, la reconoció diciendo: ‘Zaraí es mi hija, una chica inteligente y la apoyaré en todo’. Un mitómano total.

SU ‘SECUESTRO’ EN EL HOTEL ‘MELODY’: En el año 2000, después de enseñar en ESAN, Alejandro se fue de rumba con tres chicas al ‘Escarabajo’ toda la noche y parte del día siguiente. Eliane Karp fue al banco y pudo rastrear los gastos de la tarjeta de crédito de su esposo. Había comprado lencería fina, licores, perfumes de marca y relojes en la farmacia ‘Deza’ por varios miles de soles. La Karp denunció un secuestro, pero el ‘Cholo’ fue encontrado con las chicas en el hotel ‘Melody’. Como la belga, por angurrienta, quería que el banco le devuelva el dinero ‘por seguro por secuestro’, se inició una investigación y el trabajador de la farmacia que entregó el delivery dijo que Toledo firmó los vouchers de los ‘regalitos’ feliz de la vida y estaba abrazado con las ‘traviesas’.

Por si fuera poco, en el dosaje etílico se determinó que había consumido cocaína y estaba también con intoxicación alcohólica. Me quedé corto. Las mentiras monumentales del ‘Cholo’ dan para varias columnas. Apago el televisor.

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