'Argo'

El Búho recuerda 'Argo', película ganadora del Óscar en 2013, para comparar la realidad de la política peruana. 

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Este Búho se cuenta entre los millones de peruanos que estamos indignados por la ‘jugarreta’ de Alan García de solicitar asilo en Uruguay, argumentando una ‘persecución política’. Lo hace solo porque la Fiscalía que lo investiga por recibir presuntos pagos de la corrupta empresa Odebrecht, tiene material que lo incrimina, proporcionado por el propio gigante brasileño y por el testaferro de la compañía, el abogado José Américo Spinola. Este, acogiéndose a la colaboración eficaz, reconoció que participó en un pago con dinero ilícito de la ‘Caja 2’, de las coimas y sobornos de Odebrecht, por la cantidad de 100 mil dólares encubiertos en una ‘conferencia’.

García, aterrado de terminar en la cárcel como otros investigados por lavado de activos, se corrió de la Justicia y, en su delirio, dijo que ‘quieren atentar contra su vida’. Uno no sabe si reír o llorar ante tanta pantomima. No es nada parecido a la solicitud de asilo del líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre en 1949, en la embajada de Colombia, cuando los esbirros de la dictadura de Odría lo buscaban para asesinarlo. Ni punto de comparación con el teatro montado por Alan.

Pero el asunto no es un chiste, es grave, pues ensucia las buenas relaciones que siempre ha mantenido Perú con el hermano país del Uruguay. Por eso encontré en mi videoteca una película que sí trata sobre un acontecimiento dramático, de vida o muerte. Esa cinta no es otra que ‘Argo’, con la dirección de un actor de Hollywood, Ben Affleck, que ganó el Óscar a la mejor película del 2012. El argumento del filme trata sobre un hecho que cambió la historia de la paz mundial y de las relaciones entre Oriente y Occidente: La caída del sha de Irán en 1979 y el advenimiento de un régimen fundamentalista radicalmente antioccidental del ayatolá Ruhollah Jomeini. El sha huyó en un avión que estaba tan cargado de lingotes de oro, que tuvo dificultades para despegar por el peso.

Su destino lógico fue Estados Unidos, potencia que lo colocó en el poder y lo apoyó. En ese contexto, en noviembre de 1979, un grupo de radicales estudiantes musulmanes tomó la embajada norteamericana en Teherán, exigiendo que los Estados Unidos entreguen al sha para que sea juzgado y sentenciado a la horca. Jimmy Carter, el presidente norteamericano se negó, argumentando que el exmonarca tenía cáncer terminal y estaba muriendo. Los iraníes frenéticos invadieron la sede diplomática y tomaron como rehenes a 52 personas, pero seis de ellas, en la confusión, lograron escapar y refugiarse en la residencia del embajador de Canadá. Los fundamentalistas al final descubrieron que faltaban seis personas y las buscaban para asesinarlas, sin importarles irrumpir en la residencia de cualquier embajador que les diera asilo.

En el Departamento de Estado se discutieron las estrategias para sacarlos del país. Se impuso la más delirante, la del agente de la CIA Antonio ‘Tony’ Mendez (Ben Affleck): él llegaría a Teherán bajo la figura de un productor de cine que va a filmar una película de ciencia ficción, tipo ‘La guerra de las galaxias’, en escenarios exóticos de Teherán. Pero para lograrlo, deberá armar un largometraje real, con un célebre productor ejecutivo, Lester Siegel (grande Alan Arkin en el papel), y un famoso maquillador de Hollywood, ganador del Óscar por ‘El planeta de los simios’, John Chambers (interpretado notablemente por John Goodman).

Estos tres montarán una farsa en Hollywood que pone el toque humorístico que se contrapone a la angustia y el derrumbamiento moral y físico de los fugitivos en el ambiente claustrofóbico de la residencia del embajador. Méndez ve su trabajo frustrado por la falta de colaboración de algunos de ellos para los roles de ‘su equipo de producción’. Si bien uno sabe cómo acaba la cosa, no deja de estremecerse ante los tensos pasos que terminarán en lo que puede ser su salida hacia la vida o la muerte: el aeropuerto de Teherán. Al final logran escapar con las justas hacia la libertad. A verla por Netflix o Amazon. Apago el televisor.

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