Nicolás Maduro vs Jaime Bayly: El Búho escribe sobre la pelea entre el presidente venezolano y el escritor

El Búho analiza la pelea entre el presidente venezolano Nicolás Maduro y el escritor y periodista peruano Jaime Bayly.  

Nicolás Maduro y Jaime Bayly
Nicolás Maduro y Jaime Bayly
Nicolás Maduro y Jaime Bayly
Nicolás Maduro y Jaime Bayly
Jaime Bayly

Este Búho, desde hace muchos años, ve con preocupación la situación y futuro del país hermano de Venezuela. Me sorprendió escuchar a Jaime Bayly asegurar desde su programa de televisión en Miami, que él ya sabía del atentado que iba a ocurrir contra Nicolás Maduro. Incluso, Jaime lamentó que el plan haya fallado, pero advierte que van a venir más. El presidente chavista, que ha hundido en la miseria al país llanero, no se quedó callado y arremetió contra el periodista, llamándolo ‘drogadicto’ y de ‘personalidad psicopática’.

Bayly: “Yo me enteré del plan (contra Maduro) durante la semana. Mis fuentes me llamaron... Me dijeron: ‘El sábado vamos a matar a Maduro con drones’. Yo les dije: ‘Hágale, vamos para adelante”.

“El dron enloqueció y estalló antes de tiempo”, indicó, y explicó ‘que el plan falló’ por ser operado desde celulares y quedar neutralizado al perder la señal en un espacio blindado digitalmente
.
“Ya se llevó un primer susto. Van a venir más”, aseguró. “Han fallado esta vez, pero no van a tirar la toalla”. Manifestó que los que están conspirando son gente competente. “Amigos, si necesitan un dron más, pásenme la voz”. “Si la libertad de Venezuela presupone dar de baja a Maduro, hay que hacerlo sin compasión”.

Maduro respondió: “Existe un plan para matarme. Más allá de las características psicopáticas, de los problemas de adicción a las drogas y problemas de conducta de este presentador periodista, está la gravedad que desde un canal de televisión de Estados Unidos se dice que se ha conocido previamente el intento de asesinato de un presidente de la República, que se apoya ese intento y que vendrán nuevos”.

“Es muy fácil, desde un canal de televisión de Estados Unidos, mandar a matar a un presidente, parece que las leyes estadounidenses lo permiten”. “¿Qué pasaría si en un canal de televisión venezolano apareciera un periodista fanfarrón y cobarde como este y llamara a asesinar a un presidente?”.

La situación de Venezuela me produce sentimientos encontrados. En primer lugar, lástima, porque lo que están pasando en estos momentos nuestros hermanos sudamericanos no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Están viviendo como si pelearan una guerra y estuvieran cercados por el enemigo, intentando sobrevivir con alucinante escasez de productos básicos, no solo de alimentos, como leche, fideos, arroz, pan, carne; sino también de productos de aseo básico para los infantes, como pañales, jabón y, para todo el mundo, en el caso del papel higiénico. La vez pasada hubo un apagón general en Caracas y la situación se tornó descontrolada. Se escuchaban los gritos por toda la ciudad de ‘¡¡tenemos hambre!!’.

Recuerdo que hace años el fallecido presidente Hugo Chávez, en momentos en que la crisis de Medio Oriente y los conflictos en Irán, Irak y Kuwait elevaron a niveles asombrosos el precio del barril de petróleo, sacaba pecho: ‘Los pobres venezolanos toman whisky’. Este columnista una vez, en pleno gobierno chavista, ya vislumbraba niveles de desorganización y hasta desidia entre los funcionarios, como en el aeropuerto, por ejemplo. Los itinerarios no se cumplían y los pasajeros quedaban varados, pero siempre había una ‘solución’. Una guapa azafata de la aerolínea estatal sacaba botellas de whisky y unos sanguchitos para los pasajeros enardecidos. A las barriadas llegaban camiones del Ejército llevando cocinas, refrigeradoras, carne, leche, arroz y azúcar para los comités chavistas, que se multiplicaban. Eran esas masas las que apoyaban a rabiar al comandante y marchaban fieras por las calles para apedrear a los locales de los diarios de oposición, para agredir a políticos que reclamaban democracia a un presidente que se había atornillado en el poder. Hoy todo eso es un recuerdo lejano. El país está sumido en una guerra civil, pero no entre dos ejércitos. Uno, efectivamente, es conformado por la Policía y el Ejército, que apoyan al impopular e impresentable presidente Nicolás Maduro; y el otro, un ejército de hambrientos que se moviliza de noche, en la oscuridad total que producen los apagones, para saquear comercios en busca de comida. Esperamos que pronto puedan salir de esta crisis y no le pase nada malo al buen Jaime Bayly. Apago el televisor.

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