Conciertos en Lima que más fascinaron a El 'Búho' (III)

El 'Búho' comenta sus recuerdos de algunos grandes conciertos que presenció en Lima.

El 'Búho' sigue recordando sus conciertos favoritos.

El 'Búho' sigue recordando sus conciertos favoritos.

El 'Búho' sigue recordando sus conciertos favoritos.

Este columnista recibe muchos correos de sus lectores. ‘Búho, sigue con tu lista de conciertos inolvidables, te faltan varios bravazos’. Me debo a mis lectores, así que ingreso al túnel del tiempo y aquí cierro con la tercera relación.

CHARLY GARCÍA (1985): El Gran Estelar de la Feria del Hogar recibió abarrotado al genial tecladista quien, agradecido, presentó una banda de lujo, integrada por los GIT Willy Iturri, Alfredo Toth y Pablo Guyot, además de un chibolito pelucón en los teclados y coros: Fito Páez. ‘Nos siguen pegando abajo’, ‘Demoliendo hoteles’, ‘Canción para mi muerte’, ‘No me dejan salir’, ‘No llores por mí, Argentina’ fueron llegando con otros clásicos aquel 28 de Julio y a los que estábamos presentes nos deseó: ‘¡Feliz independencia, locos... que les dure!’.

LOS PRISIONEROS (1987): Jorge González, Miguel Tapia y Claudio Narea se convirtieron en la voz de toda una generación en buena parte de Latinoamérica. En su primera visita abarrotaron la Plaza de Acho e hicimos unas colazas que llegaban hasta la Alameda de los Descalzos. Fue un concierto accidentado y con mal sonido, que no impidió el fervor y el pogo incesante, hasta que una botella lanzada por un imbécil tocó a Narea en pleno ‘Baile de los que sobran’. Un conato de bronca, insultos y elconcierto terminó abruptamente con un frenético ‘Nunca quedas mal con nadie’. Inolvidable.

Los Prisioneros en la Plaza de Acho en 1987.

Los Prisioneros en la Plaza de Acho en 1987.

SODA STEREO (1987): En su segunda gira por Lima presentando el disco ‘Signos’, los argentinos Gustavo Cerati, Charly Alberti y el bajista Zeta Bosio, junto al tecladista Fabián ‘Zorrito’ Quintiero, ofrecieron en el hoy abandonado Coliseo Amauta de Chacra Ríos un concierto apoteósico, musicalmente brillante y con arreglos novedosos. Tocaron tan bien aquí que ‘Persiana americana’ y ‘Prófugos’ fueron incluidos en su disco en vivo ‘Ruido Blanco’.

KISS (2009): El Estadio Nacional se convirtió en el circo de rock and roll más grande del mundo. La banda con los históricos Gene Simmons y Paul Stanley hizo de las suyas en un concierto inolvidable para las retinas y los oídos. Demostraron que eran un grupo que más que para escuchar en vinilo o CD, se les debía disfrutar en vivo. Miles entre el público estuvieron pintados -pagando cinco luquitas a las afueras del estadio- y me incluyo. Todos queríamos ser parte del show.

BON JOVI (2010): Este fue el concierto de la revancha de Bon Jovi. En 1993, miles de jovencitos habían comprado su entrada para el que iba a ser el más importante concierto en la historia del rock en nuestro país. Pero la insania de Sendero Luminoso conspiró contra los fanáticos, pues la banda desistió de tocar en Lima ‘por falta de seguridad’. En setiembre del 2010, en el estadio de San Marcos, ¡55 mil almas!, muchas de ellas con sus tickets del cancelado concierto anterior pegados en sus frentes, asistieron a un espectacular show de Bon Jovi junto al legendario guitarrista Richie Sambora, así como Tico Torres y David Bryan, quienes hicieron retumbar la ciudad universitaria con un impecable espectáculo. Alucinante. Jon, con su mejor registro vocal, y Sambora, destructor y una potente base rítmica, hicieron delirar a fanáticos que terminaron exhaustos de bailar y corear veintiún temas del set list. El estadio se vino abajo con los últimos: ‘Livin’ on a Prayer’ y ‘Always’. Deuda recontrapagada.

Bon Jovi llegó a Lima en 2010 tras varios años de fallida cita.

Bon Jovi llegó a Lima en 2010 tras varios años de fallida cita.

FANIA ALL STARS (2011): La cancha y las gradas del estadio de San Marcos fueron el marco de la más grande fiesta salsera que Lima recuerde. Los míticos e históricos integrantes originales del Dream Team que revolucionó la música popular de los años setenta y que -felizmente- todavía estaban vivos, llegaron a Lima. Esos seres de otro planeta eran comandados por su director musical, Johnny Pacheco, con un bajista espectacular, Bobby Valentín, el ‘judío maravilloso’ Larry Harlow en el piano, Roberto Roena en el bongó y unas voces de lujo: Ismael Miranda, el ‘Niño bonito de la salsa’, Cheo Feliciano, Adalberto Santiago y un dúo de polendas con Richie Ray y Bobby Cruz. ¡Mi gente... ustedesss! Apago el televisor.