El destino circular en el Perú (II)

El Búho sigue recordando las historias de corrupción para que los jóvenes sepan lo que realmente pasó en el Perú, ya que muchos de esos casos quedaron impunes.

La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú
La corrupción en el Perú

Este Búho recibe algunas llamadas al diario: ‘Amigo Búho, sigue escribiendo sobre historias de corrupción para que los jóvenes sepan lo que realmente pasó en el Perú, ya que muchos de esos casos quedaron impunes’. Solo me pongo a reflexionar qué pensará el ciudadano ante los escandalosos ‘audios de la vergüenza’ de jueces y fiscales, donde también está vinculada la ‘clase política’.

¿Qué puede decir el hombre que se levanta a las 5:30 de la madrugada para tomar un desayuno casi a oscuras, luego agarra un bus repleto y llega a las 7 a trabajar, ganando un sueldo mínimo de 950 soles, mientras malas autoridades se embolsan miles de ‘verdecitos’?

Este columnista recordó un caso emblemático de corrupción: los ‘Petroaudios’, donde al final nuestro Poder Judicial absolvió a todos los acusados. Este escándalo se destapó porque salieron a la luz audios de conversaciones telefónicas entre Rómulo León, Alberto Químper y otros siniestros personajes.

Aquí algunas perlitas de esos audios:

- ‘Hemos hecho un faenón, hermano...’ (Químper).

- Pide trescientos (300 mil dólares) y de repente quedamos en 210. Ya ve tú. Saca lo máximo. ¡¡Tienes que operarlos!!’ (Químper).

- Ya, ya. Yo llevo el bisturí. (Ernesto Arias Schreiber)

- Hemos formado un equipo de la gran p.., hemos trabajado en todos los terrenos (...), hemos incluido hasta Servicio de Inteligencia (...), la cosa salió cojonuda... ahora nos falta cobrar los honorarios de éxito... (Químper).

Para este Búho no hay cosas que causen más indignación, entre la opinión pública, que la impunidad de la que gozan los ‘amigos’ del gobierno de turno.

Otro caso que pasó por agua tibia sucedió durante el gobierno de PPK. El consejero presidencial Carlos ‘Negociazo’ Moreno, en varios audios, se comunica con dueños de clínicas particulares y les ofrece hacer negocios mediante el Seguro Integral de Salud (SIS): “El SIS paga muy bien. Vas a ganar plata y mueves todas tus máquinas. Recién vas a ganar plata, papá (...). La clínica es una clínica hermosa y está haciendo un convenio con la Iglesia y con el SIS (...).

Ese es el negocio. Arma tu empresita. Te van a llamar. Yo quiero que tú lo manejes”. Moreno puso en la mira a una institución de beneficencia para esquilmar al Estado, haciendo negociados con clínicas privadas.

“Los médicos van a ganar el mismo tarifario de lo que cobra un médico del hospital ‘Loayza’. Esa es la condición. Ustedes ganan un huevo de plata en laboratorio, análisis y medicinas. Tengo la clínica”.

Los audios fueron como una cachetada a los más necesitados. Quién no ha tenido un familiar enfermo de gravedad, al que le pospusieron la operación en un nosocomio del Estado ‘porque se malogró la máquina’ o porque ‘no hay cama’. Todo para que unos sinvergüenzas, aprovechándose de su condición de asesores del Gobierno, quieran hacerse millonarios estafando al Estado, pues se imaginan lo que van a costar esos ‘convenios del sector público con esas clínicas’, que van a facturarle al SIS sus tarifas exorbitantes. Y ese dinero lo pagamos todos los peruanos.

Hasta ahora Moreno sigue libre como el viento. Nunca le pasó nada. Volviendo al caso de jueces y fiscales, ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’, este se encuentra salpicado por la vinculación que tienen con sicarios y narcotraficantes.

Recuerdo la gran película ‘Casino’, de Martin Scorsese, cuando cae la mafia de los casinos de Las Vegas y del lavado de dinero de la mafia italiana, que manejaba el judío Sam ‘Ace’ Rothstein (Robert de Niro) y, por culpa de su alcohólica y drogadicta esposa Ginger (apetecible Sharon Stone), la pita se rompe por el lado más débil. Todos los mafiosos son enjuiciados.

Los ‘pececillos’ huyen y uno a uno van siendo asesinados por el largo brazo de la ‘Cosa Nostra’. La mafia no perdona. Apago el televisor.

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