Dina Páucar es una de las representantes más importantes del folclor andino. (Foto: USI / Félix Farroñay)
Dina Páucar es una de las representantes más importantes del folclor andino. (Foto: USI / Félix Farroñay)

Este Búho, como conocen mis lectores, es un fanático de la música de todos los géneros. Y en esta columna he brindado merecidos homenajes a íconos de la música popular como Miki González, Eusebio ‘Chato’ Grados, ‘La princesa’ Alicia Delgado, Amanda Portales, entre otros. Ahora, en pandemia y aislamiento obligatorio, escucho a mis artistas preferidos a través de los llamados conciertos virtuales.

Justamente, hace unos días recibí un mail de una lectora de la lejana provincia de Ihuari, en las alturas de Huaral: “Buhito, me he enterado de que Dina Páucar, la gran exponente del folclore de nuestro país, va a cumplir sus ‘bodas de perlas’ (30 años) de trayectoria musical y lo celebrará con un concierto virtual por Facebook, este domingo a las tres de la tarde. No puedo dejar de recordar aquella vez que una chiquilla Dina llegó a nuestro pueblito, para dar un concierto a beneficio de mi emblemático colegio nacional, ‘Enma Mena Melchor’, que en ese momento estaba en ruinas y necesitaba urgentemente cemento y ladrillos. Nuestras autoridades no recibían respuesta de la alcaldía hasta que dos hijos de nuestro pueblo, Tomás y Teófilo Pariasca, llevaron en una destartalada combi en caravana a mediados de los años noventa a la ahora megaestrella de la música folclórica nacional. Te mando una fotito que tomé y creo que es histórica y refleja que lo que te cuento es verdad. Allí se ve a una joven y hermosa Dina que recientemente había grabado su tema emblemático ‘Qué lindos son tus ojos’, acompañado por un joven cantante, Stalim Manrique, y los artífices del histórico concierto”.

Lo que mis lectores no saben es que este columnista conoció a Dina Páucar en esos tiempos de chiquilla bonita, que cantaba en las fiestas patronales del barrio de Nueva Esperanza, en Villa María del Triunfo, donde vivía mi noviecita sanmarquina, Anita Fuentes Oporto, que una tarde de domingo me dijo: ‘Vamos al paradero cuatro, allí hay una chibolita que canta lindo’. Dicho y hecho, aquella tarde escuché esa prodigiosa voz cantando los mejores temas de consagradas artistas como Alicia Delgado y la ‘Princesita de Yungay’, deslumbrando a todo el público en tiempos donde había que tener valor para ir a una plaza pública por los dinamitazos de Sendero Luminoso, que días antes ya había ‘volado’ la comisaría de Nueva Esperanza.

Lo demás ya es historia conocida, la miniserie sobre su vida, ‘Dina Páucar: La lucha por un sueño’, por la televisión, solo mostró la hermosa alma de la artista que yo conocía de muchos años atrás. Felices 30 años, ‘vocecita del amor’.

Apago el televisor.

Dina Páucar en sus comienzos. (Difusión)
Dina Páucar en sus comienzos. (Difusión)


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