Donald Trump era uno de los mayores opositores al DACA. (Foto: EFE)
Donald Trump era uno de los mayores opositores al DACA. (Foto: EFE)

Este Búho siguió con mucha atención, el miércoles, la histórica ceremonia y celebración por la toma de mando del presidente 46 de los Estados Unidos, Joe Biden, y su vicepresidenta -por primera vez una mujer- Kamala Harris.

Con las megaestrellas Lady Gaga, Jennifer Lopez y ‘El jefe’ Bruce Springsteen, quienes fueron fundamentales en la campaña del candidato demócrata. La Gaga comenzó entonando el himno nacional tras la inauguración de la ceremonia.

Pero quien ‘se robó el show’ fue la ‘Chica del Bronx’ Jennifer Lopez, quien luego de cantar reclamó en español por ‘una nación indivisible con libertad y justicia para todos’. Un dardo directo al presidente Trump, quien dividió a la nación y sembró odios racistas.

Barack Obama, al retirarse de la Casa Blanca, expresó: ‘Ustedes me convirtieron en mejor presidente, pero sobre todo en mejor persona’. Todo lo contrario de Trump, quien no reconoció su derrota ni tuvo la decencia de participar en la entrega del gobierno, como mandaba un genuino espíritu democrático. Más bien le dejó al nuevo mandatario ‘una carta envenenada’ en la oficina de la Sala Oval, de la que Biden tuvo el decoro de no mencionar su contenido.

El mandatario saliente tuvo un gobierno exclusivista. Ingresó en tropel con su ‘mancha’ de empresarios que no sabían nada de la función pública y de gestión de gobierno, porque nunca la habían ejercido. Los analistas sostenían que era peligroso que llegue a la presidencia un individuo que no haya sido gobernador o congresista, como sí lo fueron los quince presidentes que lo antecedieron. Y eso, efectivamente, resultó una desventaja. Incluso para cuestiones de defensa, pues se rodeó de un grupo de generales retirados y dirigidos por un militar también en retiro, quien hizo una fortuna con negocios en esa misma rama. Increíble.

El expresidente hasta el último día de su mandato le sacó el jugo al Estado y a los contribuyentes, y se fue con su familia a Florida en el avión presidencial ‘Air Force One’. En Washington, muchos bromeaban y decían que ojalá que a ese avión lo haya secuestrado un grupo de terroristas chechenos, como en el filme protagonizado por Harrison Ford.

Pero no todo en el final del millonario empresario fue broma. La Constitución le facultaba a conceder indultos ‘humanitarios’ a reos enfermos incurables o ancianos. No escuchó a sus asesores que le imploraban que, por su futuro político, evite indultar a políticos o empresarios corruptos. ¡Y esos fueron los primeros de su lista! El más escandaloso fue el perdón a su exasesor Steve Bannon, acusado de fraude y el único de los indultados que está pendiente de condena. Pero Bannon es el que tiene más significado político, pues fue uno de los asesores claves en la triunfante campaña presidencial de Trump en el 2016, y lo detuvieron el pasado agosto acusado de defraudar cientos de miles de dólares de donaciones a la campaña para construir el muro fronterizo entre Estados Unidos y México, una de las grandes promesas electorales de Trump.

Cuando llegó a la Casa Blanca en el 2016 decidió poner en práctica los consejos del asesor. No solo detener la inmigración de ilegales construyendo un muro gigantesco. ‘Voy a construir un muro por toda la frontera y haremos que ellos lo paguen’, bramó para el escándalo mundial. Su desquiciado plan falló, porque el Congreso le cerró el caño para su construcción. Entonces comenzó con la terrible caza de inmigrantes ilegales que terminó con la división de miles de familias cuyos padres eran deportados a México, mientras sus hijos nacidos en Norteamérica se quedaban allí. Felizmente acabó la doctrina del odio, la discriminación y la xenofobia.

Apago el televisor.