Ciudadanos participan en Marcha Nacional contra el Gobierno de Manuel Merino en las principales calles y plazas del país. (Foto: César Bueno/ @photo.gec)
Ciudadanos participan en Marcha Nacional contra el Gobierno de Manuel Merino en las principales calles y plazas del país. (Foto: César Bueno/ @photo.gec)

Este Búho tiene sentimientos encontrados. Por un lado indignación, como la de miles de peruanos que se unieron en una multitudinaria marcha nacional contra el ‘golpe institucional’ de los siniestros partidos del Congreso.

Soy periodista y debo contarles la verdad a mis lectores. Retumbaron los ‘cacerolazos’ de las madres, padres de familia y jóvenes que gritaban una consigna que me pareció muy significativa: ¡¡Vizcarra no es por ti, es por mi país!! Una frase que resume lo que la gran mayoría del Perú reclama. Que las denuncias contra Martín Vizcarra las vea el Ministerio Público y al final de lo que hubiera sido su mandato, el 28 de julio del 2021, sea juzgado como corresponde. Pero no. Se dio un golpe, donde un partido político, Alianza Para el Progreso, le metió un puñal por la espalda y ahora ya tendría su premio: el nuevo ministro de Educación, Fernando D’Alessio, fue militante, hasta setiembre de este año, del partido de ‘Plata como cancha’. Cuidado que su objetivo puede ser tumbarse la reforma universitaria. La ciudadanía debe estar vigilante. Pero como les decía, tengo sentimientos encontrados, porque Perú enfrentará a Chile en el Estadio Nacional de Santiago. Soy futbolero desde muy niño y tengo que ingresar al túnel del tiempo para recordar inolvidables e históricos ‘Clásicos del Pacífico’.

Verano de 1977. Era un adolescente y mi tío ‘Kike’, hoy prestigioso abogado, me dio una gran noticia: ‘Tengo dos entradas para el Perú-Chile’. En ese tiempo no había los revendedores cibernéticos de hoy que te ponen las entradas a precios exorbitantes en portales de internet. Los ‘rebecas’ de antes solo aumentaban el precio de una entrada en cinco, diez y máximo quince soles. Eran ‘conscientes, varón’. Lo justo. Ese partido era vital. Chile con un empate clasificaba a la liguilla de Cali (Colombia), donde junto con Brasil y Bolivia definían a los dos países que irían al Mundial de Argentina 1978. En ese partido, jugado en el Estadio Nacional de Lima, hasta el primer tiempo iba cero a cero. Pero el ‘Cholo’ Sotil, tras un pase milimétrico de Muñante, decretó el uno a cero ¡¡de cabeza!! Luego vendría el 2 a 0, que lo puso Oblitas, quien en la Copa América del 75 -que ganamos- nos regaló un golazo de chalaca en Matute. Esa Eliminatoria vio nacer el himno ‘Contigo Perú’, que hoy cantamos los peruanos con fervor. Tanto así que el presidente de ese entonces, el general Francisco Morales Bermúdez, ebrio de emoción y whisky, bajó a la cancha y le pidió su camiseta al capitán Julio Meléndez. Cuando el central chalaco iba a buscar a un utilero para que le diera una camiseta nueva, el mandatario lo agarró del cuello: ‘¡¡Quiero la tuya, sudadita, carajo!!’, y se la puso sobre su guayabera.

Luego hay episodios negros, como en 1997, en la Eliminatoria para el Mundial de Francia 1998. Perú con un empate clasificaba. Ese partido puede llamarse ‘el partido de la vergüenza’. Centenares de hinchas chilenos enardecidos recibieron a golpes a nuestra selección en el aeropuerto sureño y en la entrada del hotel, con la total complicidad de los carabineros. Pero peor fue lo que sucedió en la entonación de los himnos. Cerca de cincuenta mil mapochinos pifiaron nuestro himno nacional y, para que se escuchen más esas irrespetuosas silbatinas, pusieron poderosos parlantes. Años antes, los romanos también pifiaron el himno argentino, durante la final del Mundial de Italia, que los gauchos disputaron con Alemania. En Perú no había un Diego Armando Maradona que dijera ‘¡hijos de p...!’ ante las cámaras de TV. Esos seleccionados ‘arrugaron’, sobre todo el capitán Reynoso. Perú recibió un vergonzoso 4 a 0. Para la Copa América de Chile 2017, otra pudo ser la historia, pero un arbitraje infame, que tenía la misión de que los chilenos ganaran a toda costa, y un error infantil de Zambrano, quien se dejó expulsar, nos impidieron una victoria y perdimos 2 a 1. En octubre del 2018, en el estadio Hard Rock de Miami, en un amistoso nada amistoso, goleamos a la ‘roja’ 3 a 0 con dos goles de Pedro Aquino y un autogol. Comenzamos a tener como hijos a los mapochinos. Nadie podrá olvidar el ultimo partido. Fue un cotejo oficial por la Copa América de Brasil 2019. Nos vimos las caras en la semifinal y ellos se creían fijos. En una noche maravillosa en Porto Alegre, los goleamos 3 a 0 con tantos de 'Orejas 'Flores, Yotún y Paolo Guerrero. En el último minuto Gallese le tapó un penal a Vargas. Fue una noche histórica. Hoy será otro partido. Ni con los grandes Sotil, Cubillas, Muñante y Chumpitaz hemos podido ganar por Eliminatorias en Santiago. Hoy toca.

Apago el televisor.


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