Enrique Sánchez Hernani dejó encantado a El Búho con ‘La manía de escribir’

El Búho comenta sobre ‘La manía de escribir’, de  Enrique Sánchez Hernani.

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Nuestro columnista quedó muy contento con el libro de Enrique Sánchez Hernani.

Nuestro columnista quedó muy contento con el libro de Enrique Sánchez Hernani.

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A las manos de este Búho llegó el último libro de Enrique Sánchez Hernani (Lima, 1953) titulado ‘La manía de escribir’. Y debo confesar que desde que abrí la primera página, no paré de leer hasta acabarlo. En el taxi, en el malecón de Miraflores mirando el mar, durante la siesta o en el silencio de la noche, cuando todos duermen. Trata sobre escritores, y ‘Kike’, como lo llaman sus amigos, sabe del asunto, pues no solo es un escritor, sino también un ‘peso pesado’ del periodismo, además de editor en jefe de legendarios suplementos -donde formó a jóvenes que hoy destacan en el medio-, eximio cronista, columnista de nota y ensayista. Pero ante todo, es poeta. Fundador del grupo ‘La sagrada familia’, a finales de la década de los setenta, con Edgar O’Hara, Carlos López Degregori, el narrador Guillermo Niño de Guzmán y el jovencito Roger Santiváñez. El poeta, con esta publicación, transforma a los lectores en una suerte de Dante Alighieri -salvando las distancias- que en su obra ‘La divina comedia’ recorre el purgatorio, el cielo y el infierno, este último guiado por el poeta Virgilio. En ‘La manía de escribir’, el autor mismo se reencarna en Virgilio para llevarnos por los infiernos de una pléyade de escritores de todas las épocas. Todos célebres, luminarias y galardonados con premios Nobel inclusive, pero Sánchez Hernani no se anda con complacencias y también desnuda sus atormentados mundos interiores y exteriores, la cordura y la locura, el delirio y la sabiduría, sus infiernos y los remansos, sus armisticios y las guerras fratricidas de más de sesenta pesos completos de la literatura universal. Todos ellos de distintas eras y nacionalidades, de Truman Capote a Bukowski, de Charles Dickens a Raymond Carver, de Ezra Pound a Octavio Paz, de William Faulkner a Julio Cortázar, de Jorge Luis Borges a James Joyce, de Edgar Allan Poe a Ernesto Cardenal, de Charles Baudelaire a Philip Roth, entre otros. A todos estos dioses del parnaso literario nos presenta el poeta en forma de pinceladas, perfiles, reportajes y crónicas, géneros que maneja con destreza, ironía y humor. Me parece que ‘Kike’ llega a la misma conclusión de Nietzsche en ‘Humano, demasiado humano’ y así nos introduce a esta selecta paleta de gigantes de la literatura, a los que, según el autor, ‘los une la compulsión por escribir’.

Pese a que en público el autor siempre se muestra con la sonrisa a flor de labios, cuando presentó su libro en ‘La Casa de la Literatura’, sentenció: “Las personas felices no pueden ser escritores. Quizá pudieran ser pintores o músicos, inclusive. Pero la escritura es una vocación artística marcada por el dolor”. Del genial William Faulkner, ganador del premio Nobel, escribe: “A él le interesaba la literatura según el fracaso (...), decía que ‘el mejor fracasado de su generación era Thomas Wolfe y ‘el segundo ‘mejor fracasado’ era él mismo”. Como buen poeta y periodista, sazona el libro con centenares de anécdotas como las amorosas del poeta Pablo Neruda: Otra figura femenina mítica de su poesía fue Josie Bliss, una amante birmana, dueña de unos feroces celos por los que el poeta tiene que huir de Rangún y a quien en su poema ‘Tango del olvido’ tilda como ‘maligna’. Pero ‘Kike’ sostiene que el poeta no la olvidó y la recuerda pese a que había cumplido sesenta años cuando publica su libro ‘Memorial de Isla Negra’: ‘Llovía como llueve Dios.../ en tu cara, en tu piel, en tus recuerdos / llovía como si saliera la lluvia /por primera vez de su jaula/ y golpeaba las puertas del mundo...’. Pero, definitivamente, los textos más pulidos, donde mezcla el reportaje, la crónica y la remembranza personal, son aquellos que están dedicados a sus amigos escritores y poetas peruanos en el capítulo ‘Perú al pie del orbe’. Los más logrados son los de poetas como Antonio Cisneros o César Calvo y otros poetas de generaciones anteriores y posteriores a la suya, con quienes guardó franca amistad y ello queda evidenciado en sus escritos. Aunque a decir verdad, este columnista se queda con el gran homenaje que le tributa al inmenso poeta cubano Fayad Jamís, en ‘Memoria habanera’. El autor nos presenta una crónica escrita en ida y vuelta con viaje a La Habana y con boleto de retorno del vate habanero a Lima, donde ‘Kike’ se convierte en su sombra o, mejor dicho, pasan a ser dos sombras de día y de noche. Gracias a esta crónica pude conocer la poesía del gran Jamís: ‘Con tantos palos que te dio la vida y hoy sigues dándole a la vida sueños/ Eres un loco que jamás se cansa de abrir ventanas y sembrar luceros...’. Así son los personajes entrañables y llenos de ‘manías’ del libro del poeta ‘Kike’ Sánchez Hernani. Apago el televisor.