Pico Tv por El búho
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Este Búho se entera de que en una casa de la playa Los Pulpos fue hallado muerto a cuchilladas Alejandro Gonzales Ramírez, ‘Jano’. A muchos de mis lectores jóvenes tal vez no les suene a nada ese nombre, pero si les digo que estuvo vinculado al ‘Clan Calígula’, la cosa cambia. Ingreso al túnel del tiempo.

En el año 1993, la Policía arrestó a ‘Jano’, acusado de haber planeado los crímenes a balazos del gígolo miraflorino Fernando de Romaña Azalde, ‘Calígula’, y su amigo Julio Domínguez Barsallo, ‘Chato’. A ese grupo también perteneció el tristemente célebre Luis Mannarelli Rachitoff, ‘Loco Mannarelli’. A fines de los 80 y comienzos de los 90, ‘Calígula’, el ‘Chato’ Domínguez y el ‘Loco’ Mannarelli eran los reyes de las discos de Miraflores, el sur y -según la Policía- vendían cocaína a los viciosos de ese mundillo, donde abundaban las chicas lindas. En ese tiempo, los acusaron de fotografiar y filmar a jovencitas y mujeres casadas, con las que tenían sexo para extorsionarlas, amenazándolas con entregar las imágenes a sus padres o esposos.

Los jóvenes chocaron con gente de mucha influencia y esa fue su perdición. Pero ellos seguían con su vida loca. Pintones, paraban en gimnasios, levantaban pesas y practicaban artes marciales. Andaban en modernas motos y usaban ropas de marca. Pero el 13 de febrero de 1992 ni la pinta salvó a ‘Calígula’ y el ‘Chato’, quienes fueron acribillados en un paraje del kilómetro 17 de la carretera a Cieneguilla. Los detectives no se sorprendieron. Ellos tenían demasiados enemigos y hasta eran extorsionados por efectivos de la Policía. Pudo ser un ajuste de cuentas del narcotráfico, pero también se hablaba de la venganza de algún marido engañado, o la justicia tomada por propia mano de un alto oficial en defensa de su hija burlada. La Policía sospechó que Mannarelli y Horacio Puccio ‘centraron’ a sus amigos y, semanas después, se ordenó la captura del primero, tras comprobar sus numerosas salidas del país, lo que reforzaba la hipótesis del narcotráfico.

Años después, Puccio moriría en su ley. Estaba a punto de partir en un avión a Europa. Imprudentemente había tomado Coca-Cola antes de despegar y el gas abrió una de las bolsas de cocaína que llevaba en el estómago. El burrier expiró en pocos minutos. En 1993, Mannarelli fue recluido en el penal de Lurigancho y se convirtió en la estrella del presidio. Estaba en gran estado físico y no le temía a los ‘bravos’. Al contrario, lo respetaban y se dio el lujo de entrenar a Mario Broncano, quien hizo una pelea internacional en la misma prisión.

Al salir se le veía ‘lateando’ por Miraflores, en las últimas cuadras de la calle Berlín, con jóvenes esquineros y en skate. Muchos pensaban que se había ‘plantado’. Pero en el 2012, según la acusación, salió del país con una maleta llena de cocaína y también le habría dado a su amigo de colegio Augusto Gavilano Schiantarelli otra con 10 kilos de la misma droga para que la lleve a Europa. Gavilano fue detenido en el aeropuerto y acusó al ‘Loco’ de darle la cocaína. Mannarelli respondió que Gavilano se vengaba de él porque le hizo ‘bullying’ en el colegio ‘Cristo Redentor’, donde estudiaron la secundaria.

‘Jano’ también estuvo preso. Fue acusado de haber planificado los crímenes de ‘Calígula’ y del ‘Chato’ Domínguez. Ahora me entero de que habría sido asesinado por su pareja, un joven venezolano, con quien convivía. Tenía 64 años. Un triste final.

Apago el televisor.