'El mecanismo de la corrupción'

El Búho compara lo que sucede en la política peruana con 'El mecanismo de la corrupción', serie de Netflix. 

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Este Búho observa con atención los argumentos de la Sala Penal de Apelaciones, que decidió apartar al juez Richard Concepción Carhuancho del caso Cocteles tras la apelación del prófugo de la justicia, Jaime Yoshiyama.

Para muchos peruanos, este hecho significa hacerle el juego a la corrupción y por eso, ayer cientos hicieron un plantón ante el Palacio de Justicia y anuncian una marcha para hoy.

Definitivamente, la corrupción es como las aguas servidas de una troncal de Sedapal mal hecha que inunda los hogares de los peruanos, infectando y malogrando todo. La serie ‘El Mecanismo’ nos demuestra que la ficción le queda chica a la realidad y que el mayor caso de corrupción política y empresarial de la historia mundial fácilmente podía ser reconstruido como un thriller político policial extraordinario.

Así nomás no se desnuda una telaraña de corrupción que atrapó a ¡¡cuatro presidentes brasileños!! y de otros países del mundo, incluidos cuatro mandatarios peruanos. La serie, que constó de ocho episodios, estaba basada en el libro ‘Lava Jato’. El galardonado director brasileño José Padilha se basó en una hipótesis fundamental: la nauseabunda corrupción no tenía banderas ideológicas, por eso dos de los ‘peces gordos’ que aparecen retratados en la serie son dos expresidentes del izquierdista Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff y Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva; este último, encarcelado y luego liberado, amenazó con enjuiciar a la plataforma televisiva Netflix.

Definitivamente, luego de estrenarse en marzo del 2018, su argumento desató tremenda polémica porque presentaba al mundo el mayor escándalo político y de corrupción en la historia del planeta. Una telaraña de corrupción de miles de millones de dólares que involucró a una empresa constructora brasileña, Odebrecht, cuyos vastos tentáculos de delito llegaron a más de veinte países del mundo, ubicados en continentes tan lejanos como África, Europa, y, sobre todo, Latinoamérica y el Caribe. Pero lo más grave de todo es que los millones sucios que movió la empresa, en alianza con otras de su mismo país, como OAS y Camargo Correa, que actuaban como sus satélites, involucraron hasta a presidentes de numerosas naciones y es muy probable que aparezcan en una segunda temporada. El caso Lava Jato saltó a la luz y consistió en una investigación que la serie presenta con tres personajes claves.

El veterano agente policial Marco Ruffo y su discípula Verena Cardoni, y por el otro, el escurridizo ‘lavador de dinero’ Roberto Ibrahim. Los tres están basados en personajes reales, los agentes de la policía federal Gerson Machado y Erika Marena, y por el lado del delito, el ‘lavador’ Alberto Youssef, a quien los agentes ‘se proponen capturar’. Se especializaba en lavar dinero sucio a través de una cadena de negocios de lavado de autos, los ‘carwash’ que conocemos en Lima y que en Brasil se llaman ‘Lava Jato’. Todo esto sucedía en Curitiba. Su investigación los hace ‘chocar’ con fiscales y un juez implacable, pero figuretti. Nunca imaginaron que el astuto ‘lavador’ ya no ‘movía’ dinero sucio del narcotráfico, sino de corrupciones mayúsculas de la principal empresa energética estatal del país, ‘Petrobras’ (‘Petro Brasil’ en la serie), y de empresas privadas como Odebrecht (‘Miller & Brecht’ en la ficción), llegando a congresistas, políticos y las principales empresas constructoras del país.

Esta es la ‘génesis’ de la corrupción que nos presentó en la primera temporada. Como en ‘Narcos’, los policías son hormigas ‘luchando contra elefantes de la corrupción’ e igual que en la serie, donde tenían como ‘malos’ a los capos del ‘Cártel de Medellín’ con Pablo Escobar a la cabeza, los detectives se apoyan en la ‘voz en off’ para enriquecer al televidente sobre los personajes y quién es quién, con su presente y pasado.

Una de las críticas que le hicieron en Brasil es que los productores prometieron que los personajes ‘no serían reconocibles’, pero uno no puede dejar de sonreír cuando ve perfectamente quién hace del expresidente ‘Lula’ da Silva o su sucesora, Dilma Rousseff; también está Michel Temer.

No me sorprendería que en la segunda temporada aparezca algún expresidente peruano. En unas semanas, los directivos de Odebrecht cantarán ante los fiscales peruanos sobre las millonarias coimas que dieron a políticos de nuestro país, algunos de ellos ‘pesos pesados’ que podrían terminar tras las rejas.

Todo eso, sin duda, sería ‘carnecita’ de primera para las siguientes temporadas de la serie brasileña. Muchas veces, la realidad supera a la ficción. Apago el televisor.

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