Motín en Challapalca

El Búho analiza la situación de la prisión de máxima seguridad en Challapalca, que tuvo un motín en los últimos días que terminó con la muerte de Julio Becerra Espejo, 'Gordo Julio', cabecilla de la banda de 'Los 80'. 

Penal de Challapalca
Penal de Challapalca
Gordo Julio Becerra Espejo

Este Búho ha seguido, durante muchos lustros, la historia carcelaria no solo del país sino de Latinoamérica. Me he documentado de verdaderas tragedias originadas por sangrientos motines y también cruentos develamientos, como el alzamiento que desencadenó la matanza en la cárcel de Carandiru, en Sao Paulo, Brasil, en el año 1992, cuando murieron ¡111 reclusos! y que incluso dio pie a una estremecedora película de Hector Babenco.

Por eso creo que en el caso del motín en Challapalca, donde asesinaron al jefe de una banda criminal trujillana, se cumple con una de las condiciones que enseña la ‘Historia Universal de la Infamia Carcelaria’, esa que dice que uno de los principales motivos por los que los presos de penales de máxima seguridad inician motines es ‘porque necesitan el caos para asesinar a alguien importante’.

Creo que esto se da en el penal tacneño, ubicado en la sierra del mismo departamento a 4 mil 800 metros sobre el nivel del mar, allí donde los cóndores usan chalina. Es la cárcel más alta de Sudamérica. Este columnista piensa que en el país debería haber más penales con las características de Challapalca. Porque desde los centros penitenciarios concentrados en las ciudades continúan con sus extorsiones, secuestros, robos e incluso sicariato por delivery.

Estos incorregibles e irredimibles, como Mamerto Florián, ‘Cojo Mame’, mandaron asesinar al alcaide de la prisión ‘El Milagro’ de Trujillo mientras almorzaba en un restaurante frente al centro, por medio de un sicario. ¿El motivo? Habría ordenado una requisa de celulares. ¡Increíble! Otros capos del narcotráfico como Gerson Gálvez, ‘Caracol’, o Gerald Oropeza, ‘Tony Montana’, también están en Challapalca.

Evidentemente, que estén en un penal inexpugnable y tan alejado de sus ‘zonas de actividad’ no significa que no se las ingenien para seguir delinquiendo. Para muchos no es casual que después de la llegada de ‘Caracol’ y el líder de la agrupación chalaca ‘Los Babys de Oquendo’, hayan sido asesinados tres jefes de bandas trujillanas en menos de ocho meses. El primero fue ‘Cojo Mame’, tristemente célebre asesino de policías, secuestrador y extorsionador. Murió en su ley, en marzo, ultimado brutalmente a fierrazos por varios internos.

Seis meses más tarde le siguió Segundo Correa, ‘Paco Chiquito’, cabecilla de ‘Los Malditos del Triunfo’. Él heredó la posta de su padre, ‘Viejo Paco’, sanguinario capo al que se le atribuyen 300 asesinatos y que ahora se consume en el penal de Juliaca. ‘Paquito’ murió a cuchilladas a manos de Miguel Ángel Huaccha, ‘Oso’, de la banda ‘Los Malditos de Ascope’ o ‘Los Pulpos’.

Y la última víctima, durante el motín de este miércoles, fue Julio Becerra Espejo, ‘Gordo Julio’, líder de la temida banda trujillana ‘Los 80’, quien murió a cuchilladas. ¿Qué clase de penal de máxima seguridad es Challapalaca? ¡Los presos manejan armas punzocortantes y operan celulares!

A leguas se observa que los asesinatos de cabecillas de las bandas trujillanas se deben a una lucha por el poder en el penal, y este no sería otro que el control de las extorsiones, vía celulares. Antes, quien monopolizaba los verduguillos y la droga, controlaba el penal. Ahora es el que maneja las comunicaciones hacia el exterior. Urge una profunda investigación por parte de un organismo ajeno al INPE, porque no es posible que se tome de rehenes a trabajadores y se cometan asesinatos. Recordemos que un director de seguridad de esa institución está investigado por pertenecer supuestamente a ‘Los Babys de Oquendo’, cuyo cabecilla, Juan Enrique Ramos Bellido, también está recluido en Challapalca. 

Una de las características de las penitenciarías de máxima vigilancia es que están diseñadas para que los presos sanguinarios, incorregibles o psicópatas concluyan su condena en aislamiento, porque son incapaces de coexistir pacíficamente; y sientan cada día el rigor de la disciplina. Como en la película ‘Alcatraz’, cuando el carcelero les dice a los internos: ‘Nadie quiere que se mueran rápido. Eso no sería castigo. El castigo es que sufran hasta el último día de su condena’.

En Challapalca, esa norma no se cumple, pues los reos se amotinan exigiendo ‘suites’ como las que tenían en ‘Sarita Colonia’, ‘El Milagro’ o ‘Lurigancho’, con TV Led, cama King Size, drogas, frigobar y visitas femeninas delivery. Por la seguridad de los ciudadanos honrados y respetuosos de la ley, deberían construir más penales en las alturas para llevar a todas las lacras que tanto daño y dolor causan. Apago el televisor.

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