Perú vs. Nueva Zelanda: El Búho sigue escribiendo más sobre nuestro rival en el repechaje [VIDEO]

El Búho, ad portas del  Perú vs. Nueva Zelanda, escribe más sobre nuestro rival.

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El Búho sigue escribiendo sobre Nueva Zelanda. (AFP)

El Búho sigue escribiendo sobre Nueva Zelanda. (AFP)

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Este Búho recibe correos de sus jóvenes lectores, que piden que siga escribiendo sobre ese ‘país mágico’ llamado Nueva Zelanda, sobre todo lo relacionado a la trilogía cinematográfica ‘El señor de los anillos’ y su precuela, ‘El Hobbit’, dirigida por un hijo pródigo neozelandés, Peter Jackson, y cuyos paisajes maravillosos y míticos fueron filmados en locaciones exteriores de ese territorio, también conocido por ser el hogar de la Tierra Media.

No solo se rodaron allá clásicas películas basadas en los libros del maestro J.R.R. Tolkien, sino también esa delicia para niños y adolescentes llamada ‘Las crónicas de Narnia’. Peter Jackson, en 1996, luego de enamorarse de los libros de Tolkien y de haber conseguido la friolera de 95 millones de dólares para su película ‘El señor de los anillos: la comunidad del anillo’, empezó a recorrer Nueva Zelanda en helicóptero de punta a punta, para encontrar cada una de las locaciones de la trilogía (‘La comunidad del anillo’, 2001; ‘Las dos torres’, 2002; y ‘El retorno del rey’, 2003), que se convertiría en una de las películas más espectaculares de la historia, visualmente hablando. Y no solo eso, la ‘three-pack’ catapultó el turismo en Nueva Zelanda a niveles estratosféricos, pues millones visitan el país solo para recorrer las bien establecidas rutas que aparecen en las películas, como Edoras, Hobbiton o Mordor y los otros lugares típicos del filme de Jackson.

Es imperdonable para el turista no visitar Hobbiton, el hogar de Frodo y Bilbo, y quedarse sin disfrutar de una jarra de cerveza en el pintoresco ‘Dragón Verde’, o dejar de adentrarse en Rivendel, hogar del señor Elrond, y perderse la oportunidad de caminar por los campos del Pelennor. Estos son los escenarios de ‘El señor de los anillos’ más visitados en la llamada Tierra Media. Los turistas, después del estreno del universo mitológico de Tolkien en las imágenes de Jackson, han cambiado la economía del país ‘Kiwi’, como si desde el 2000 se hubieran encontrado en el subsuelo ingentes reservas de petróleo, minas de oro o de diamantes.

El dinero que ingresó a las arcas fiscales por el rubro Turismo se incrementó espectacularmente después de las seis películas -las tres mencionadas y las tres de ‘El Hobbit’-, que se han convertido en una de las franquicias de mayor éxito de la historia y han hecho de Nueva Zelanda un líder mundial del turismo cinematográfico, pese a su lejanía de los mercados europeo y estadounidense. Otro hecho resaltante en la organización social en las islas es que el 14 % de la población es de origen maorí. Estos son los herederos de las tribus que habitaban la isla antes del arribo de los primeros europeos, a mediados del siglo XVI.

Entre ellos, Juan Sebastián Elcano, español, y más tarde sería Juan Fernández, quien llegaría hasta ese lugar bajo órdenes del Virreinato de Perú. En los siglos sucesivos, otros europeos conocerían a los maoríes, como Abel Tasman (1642) y James Cook (1769). Las crónicas de la época se referían a los maoríes del área polinesia como guerreros feroces y orgullosos. Los europeos, además, fueron testigos de las guerras entre tribus de ese tiempo, que acaban con guerreros esclavizando a los vencidos o incluso devorándoselos en rituales de canibalismo. Hubo una guerra fratricida entre los propios indígenas, azuzada por potencias europeas en las tristemente célebres ‘Guerras de los Mosquetes’, que casi termina con el exterminio de esa raza autóctona.

Finalmente, en 1840, Nueva Zelanda pasó a ser formalmente colonia de la corona británica mediante el Tratado de Waitangi, que hoy en día aún es cuestionado por los maoríes. Pero no se piense que los indígenas eran mansitos. El canibalismo era habitual entre los guerreros. Les agradaba la carne humana y era una parte importante de su alimentación antes que los europeos trajeran la carne de vacuno y ovino, de la que en un futuro serían potencia. Pero la antropofagia era practicada únicamente en tiempos de guerra o en periodos de hambruna. Los fieros pobladores no dejaban nada del cuerpo de su infortunada víctima. Los huesos solían usarse para fabricar flautas, anzuelos de caza, anillos para pesca, y hasta las calaveras se colocaban en un poste como estandarte de guerra, o se utilizaban a modo de balón. De toda esa parafernalia belicosa, solo subsiste la famosa ‘danza guerrera’ maorí llamada ‘haka’, ejecutada por los poderosos integrantes de la selección nacional de rugby, los míticos ‘All Blacks’, tres veces campeones del mundo. Paradojas de una sociedad por demás tranquila, pacífica y espectacularmente civilizada. Mañana prometo hablar del partidazo de la selección. Apago el televisor.