Manifestaciones en el frontis del Congreso de la República tras el mensaje del nuevo presidente del Congreso Francisco Sagasti
Fotos: Renzo Salazar / @photo.gec
Manifestaciones en el frontis del Congreso de la República tras el mensaje del nuevo presidente del Congreso Francisco Sagasti Fotos: Renzo Salazar / @photo.gec

Este Búho habrá nacido de noche, pero no anoche. Mi experiencia de más de seis lustros siguiendo la política como periodista me permite advertir que la aplastante derrota infligida al usurpador Merino de Lama, y a una jauría de 105 congresistas con claros intereses ajenos a las mayorías del país y más bien con angurrientos apetitos personales y financieros, es solo eso, una derrota parcial. César ‘Plata como cancha’ Acuña y sus delfines Omar Chehade y la camaleónica toledista Carmen Omonte se han dado un ‘repliegue táctico’ y apoyaron la lista única a la directiva del Congreso de Francisco Sagasti, para tratar de ‘limpiarse’.

Saben que son considerados como los culpables de la ‘puñalada por la espalda’ en el proceso de vacancia que todo el país repudió y logró, con la movilización ciudadana, y sobre todo de la juventud, que se larguen Merino, su vergonzante premier Ántero Flores Aráoz, quien cavó su tumba política, y ese gabinete apócrifo, que terminó saltando como las ratas del Titanic, cuando ya estaban manchados con la sangre de dos jóvenes héroes que solo protestaban por restaurar la justicia y la legalidad ante atropellos de políticos con ‘chicharrones’, acostumbrados a maniobrar de espaldas a las mayorías del país.

Francisco Sagasti habló sobre la represión policial. (Canal del Congreso-TROME)

Unión Por el Perú y Podemos Perú también sellaron su suerte en las próximas elecciones presidenciales, donde serán castigados por el pueblo. Por eso, hasta ayer siguieron con sus maniobras para impedir una lista única de consenso, integrada por aquellos que no hubieran votado por la vacancia, como reclamaba el Perú. Les importó un bledo que en la calle miles de jóvenes lloraban a sus mártires y exigían que el Congreso diera, aunque sea, una salida digna con Sagasti de presidente y legisladores no comprometidos en la ‘repartija’, aunque el sentimiento general, en verdad, era ¡que se vayan todos!

Algo así puede suceder si en las próximas elecciones los jóvenes votan con responsabilidad o se organizan políticamente como en España, y no votan al ‘chacoteo’, como en la elección pasada, donde muchos se inclinaron por el Frepap, que al final también se prestó para la ‘cochinadita’ de la vacancia inconstitucional. Pero estoy seguro de que UPP, Podemos y la dogmática izquierda del Frente Amplio seguirán lanzando ‘bombas’ al nuevo gobierno que hoy inaugura Francisco Sagasti, si este no cede a sus chantajes y arreglos. Querrán bombardearlo con sus iniciativas populistas y sobre todo para tumbarse la Reforma Universitaria. Ya fracasaron con sus ‘topos’ Ántero y el exministro de Educación D’Alessio, alfil de Acuña.

El nuevo régimen no debe cometer el error de Vizcarra de querer gobernar con un premier y gabinete opacos que no le hagan sombra. Lo peor sería dirigir al país con los amigotes de la ‘argolla’, amantes de las ‘jugosas asesorías’, esos que se atornillaron igual con Toledo, Ollanta y hasta PPK, y su paso por cargos públicos son de ingrata recordación. El pueblo no soportará ver que se repartan la plata del Estado como si fuera un botín, ni que apoye por lo bajo la candidatura presidencial del Partido Morado. No se diferenciaría de Vizcarra, que confiaba en su ‘oscuro círculo moqueguano’, si se rodea de intelectuales de café que llegan a los ministerios a ‘colocar a su gente’ sin experiencia en la gestión pública.

Que convoque gente de mentalidad joven, renovadora, con vocación de servicio y no ambición para llenarse los bolsillos. Valentín Paniagua hizo un buen gobierno de transición porque contó con un excelente premier como Javier Pérez de Cuellar, un ministro de Economía experimentado y de muchos contactos como Javier Silva Ruete, técnicos como Juan Incháustegui. En cambio, Merino, por nombrar un gabinete lleno de ‘topos’ de los golpistas del Congreso, se hundió en pocos días. Que Sagasti no cometa el mismo error. La ciudad necesita un descanso, un reposo, para recargar pilas y estar vigilantes, porque conociendo a los ‘lobos’ de la mayoría legislativa aventurera y populista, será necesario darles batalla no solo desde el Ejecutivo, sino nuevamente también en las calles. Ojalá que nuestros seleccionados, en homenaje a los dos jóvenes caídos en una loable lucha, nos regalen un triunfo ante la Argentina de Messi y compañía. Apago el televisor.

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