Fernando Zevallos. (Archivo: GEC)
Fernando Zevallos. (Archivo: GEC)

Este Búho, como todos en el país, se sorprendió con la noticia de que el fiscal supremo Víctor Rodríguez Monteza acaba de solicitar la anulación de la sentencia de 27 años al otrora dueño de Aerocontinente, Fenando Zevallos ‘Lunarejo’, por lavado de activos en el juicio que se le siguió en el 2019.

Primero, resultaba ‘raro’ que un fiscal supremo, acusado de integrar la banda criminal de ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’, en vez de procurar andar ‘por la sombrita’, comprometa aún más su ya vapuleada reputación solicitando la anulación de la sentencia de un personaje que, en el año 2004, el presidente norteamericano George Bush incluyó en la lista negra de los 10 más poderosos narcotraficantes del planeta, junto a los mexicanos hermanos Arellano Félix y el ‘Chapo’ Guzmán.

Pero, por otro lado, también muchos se preguntaron: ¿No estaba Zevallos preso en Piedras Gordas desde el 2004? La situación causaba un poco de confusión. Efectivamente, en el 2004, luego de un intenso trabajo de inteligencia que duró varios años, el equipo de la Dirandro, que jefaturaba en ese entonces el exministro del Interior, Carlos Morán, y la procuradora anticorrupción Sonia Medina lo capturaron en su residencia de Monterrico y denunciaron por los delitos de narcotráfico a nivel internacional.

‘Lunarejo’ había cedido la presidencia de la compañía a su hermana Lupe, a sabiendas que tanto la DEA como la Policía y la Justicia peruana estaban tras sus pasos. El millonario narcotraficante fue condenado a 20 años de prisión junto a sus coacusados de la banda ‘Los Norteños’, con quienes inundaba con sus aviones rellenos de cocaína a Estados Unidos y Europa.

Hoy cumple su condena en el penal de Piedras Gordas y debería salir en el 2024. Sin embargo, la justicia consideraba que Zevallos lideró una red criminal donde incluyó a varios familiares para ‘lavar’ los millones del dinero sucio de la droga. Por eso, en el 2019, la Corte Especializada en Crimen Organizado y Corrupción lo condenó a 27 años de prisión, 25 a Lupe y otras fuertes penas a su madre y otros implicados, ‘por lavado de activos para crear aerolineas ‘fachada’ con dinero del narcotrafico'.

Lo increíble es que Lupe estaba presente en la audiencia, pero se sintió ‘indispuesta’ y pidió permiso para ir al baño. Nunca regresó. Hoy la otrora poderosa empresaria y ‘socialité’ encabeza la lista de ‘los más buscados por la policía’. Para Zevallos, esta sentencia fue un duro golpe, que afectó a su entorno, como su madre que recibió condena de prisión efectiva.

Pero sobre todo ‘Lunarejo’ sintió el golpe porque le incautaron todas sus propiedades en Lima y Estados Unidos. Un ‘tigre’ de la Dirandro, que participó en la investigación y su captura, me confesó: ‘Fernando sabe que es posible que no salga vivo de prisión. Pero no quiere que su familia pierda el estilo de vida que mantuvo en los noventas y principios del 2000, en que quebró la compañía.

Le cae como anillo al dedo el pedido de anulación que propone Rodríguez Monteza, del clan del ‘hermanito’ César Hinostroza. En nuestras investigaciones, descubrimos que uno de los más beneficiados con pasajes gratuitos de su compañía era Hinostroza. No me sorprendería que tenga algo que ver en todo esto, porque era muy amigo de Zevallos'.

El entonces fiscal del caso, Jorge Chávez Cotrina, quien logró encerrarlo junto con su banda, sostiene que el planteamiento del fiscal supremo Rodríguez es imposible de cumplir. Y que lo único que acarrearía sería tirarse abajo un caso que desde su investigación preliminar duró ¡¡18 años!! y tres años de juicio oral. ‘Lunarejo’ se consume en una celda de Piedras Gordas, su hermana Lupe vive escondida, a salto de mata, con peluca, anteojos y mal trajeada, ella que era señalada por las revistas como ‘la mejor vestida’.

Atrás quedaron esas fastuosas fiestas de Aerocontinente en hoteles cinco estrellas, en clubes exclusivos, donde los invitados eran ministros -uno de ellos, fujimorista, era ‘novio’ de Lupe-, congresistas, militares de alto rango, empresarios, varios de los más conocidos e influyentes periodistas de radio, TV y prensa escrita. Hoy todos parecen haber perdido la memoria.

Como me decía mi amigo, el valiente periodista de investigación Miguel Ramírez, quien desde El Comercio solitariamente presentaba pruebas de que ‘Lunarejo’ no era el exitoso empresario que aparentaba ser, sino un peligroso narcotraficante con varios muertos a cuestas: ‘Si no estabas en la lista de invitados a las fiestas de Aerocontinente, no eras nadie’. Apago el televisor.

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