Bukowski, los bares y las mujeres
Bukowski, los bares y las mujeres

Este Búho, como bien saben mis lectores, es un ferviente admirador de Charles Bukowski desde que cayeron en mis manos sus libros de relatos: ‘La senda del perdedor’, ‘Escritos de un viejo indecente’ y ‘Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones’. Durante la última etapa de su vida se vinculó con Hollywood, tras escribir el guion de una película sobre su vida: ‘Barfly’ (Mosca de bar), que protagonizaran Mickey Rourke y Faye Dunaway.

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Allí sorprendió que el actor ganador del Oscar, Sean Pean, se confesara admirador suyo y le propuso hacerle una extensa entrevista para la revista ‘Interview’, publicada en 1987, de la que reproducimos sus más jugosas respuestas sobre los temas más recurrentes en la prolífica obra del entrañable ‘Hank’, como lo llamaban.

LOS BARES: Ya no voy mucho a bares. Saqué eso de mi sistema. Ahora, cuando entro a un bar, siento náuseas. Estuve en demasiados, es apabullante. Eso es para cuando eres más joven, sabes, y te gusta pelear con tipos y hacerte el macho, tratando de ligar mujeres. A mi edad, ya no necesito nada de eso. Hoy solo entro a los bares para mear. Demasiados años en el bar, fueron tan malos que cada vez que entro a un bar, atravieso la puerta, empiezo a vomitar.

EL ALCOHOL: El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a la tierra, además de mí. Sí, estas son dos de las más grandiosas cosas llegadas a la superficie de la tierra. Así que… nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte.

Todo mi trabajo creativo lo hago mientras estoy intoxicado. Incluso con las mujeres, sabes… Siempre he sido reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre sexualmente. Es un alivio porque básicamente soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo todas estas cosas atrevidas… Así que me gusta.

FUMAR: Me gusta fumar. El humo y el alcohol se complementan bien. Yo solía despertarme después de una borrachera y había fumado tanto que mis manos estaban amarillas, casi marrones, como si tuviera puestos guantes. Y decía: ¡Mierda! ¿Cómo se verán mis pulmones? ¡Oh, Jesús!

LAS MUJERES: Yo las llamo ‘máquinas de quejarse’. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria, olvídate… Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier lado. Conseguir algo para tomar donde sea. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que fueron hechas de diferente manera, ¿cierto? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Te tienes que ir, ellas no entienden.

¿A dónde vas?, te gritan. ¡Me largo de aquí, nena! Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Son puras habladurías. Solo escuchan ‘Bukowski es un cerdo macho chauvinista’, pero no revisan la fuente. Seguro hago que las mujeres se vean mal a veces, pero hago lo mismo con los hombres. Incluso yo me veo mal. Si realmente pensara que algo es malo, diría que es malo -hombre, mujer, niño o perro-. Las mujeres son tan sensibles, piensan que me las agarro con ellas. Ese es su problema.

“Es bueno que les gusten mis libros y todo eso, pero no soy un libro”

ESCRIBIR: Me metí en muchos problemas con montones de cosas y me acusaban de políticamente incorrecto. Por otro lado, los problemas venden libros. Pero, finalmente, cuando escribo es para mí. (Da una larga pitada a su cigarrillo) Es como esto. La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo durante el día. Es como correr por el supermercado desnudo. Todos te pueden ver. En la noche es cuando sacas los trucos de la manga… la magia.

EL SER RECONOCIDO EN LA CALLE: El otro día estaba sentado y sentía que me miraban. Sabía lo que venía, así que me paré, ¿sabes?. Y alguien dijo: ‘Disculpe’ y yo le dije ‘Sí, dígame’. Él dijo: ‘¿Es usted Bukowski?’. Yo dije ‘¡No!’. Él dijo: “Supongo que la gente le pregunta eso todo el tiempo, ¿o no?” y yo le dije: ‘Sí’, y me fui caminando. Ya hemos discutido sobre esto, no hay nada como la privacidad. Me agrada la gente.

Es bueno que les gusten mis libros y todo eso, pero no soy un libro, ¿ves? Soy el tipo que lo escribió, pero no los quiero a ellos echándome rosas o cualquier cosa. Quiero que me dejen respirar. Quieren salir conmigo. Creen que traeré algunas putas, música salvaje y golpearé a alguien. Leyeron las historias. ¡Esa mierda pasó hace veinte o treinta años!

LA SOLEDAD: Nunca he estado solo. He estado en una habitación. Me he sentido suicida, he estado deprimido. Me he sentido horrible, horrible a pesar de todo. Pero nunca sentí que otra persona pudiera entrar a esa habitación y curarme… ni ningún número de personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me molesta porque siempre me incliné a estar solo. Me siento solo estando en una fiesta o en un estadio lleno de gente animando algo.

Citaré a Ibsen: Los hombres más fuertes son los más solos. Nunca pensé: ‘Bueno, alguna hermosa rubia entrará y vamos a coger, y frotará mis bolas y me sentiré bien’. No, eso no ayudaría. Sabes cómo piensa la gente: ‘Wow, es viernes por la noche. ¿Qué vamos a hacer?, ¿quedarnos sentados aquí?’. Bueno, sí. No hay nada allá afuera. Es una estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida.

Siendo estúpidos entre ellos. Nunca he tenido la necesidad de lanzarme hacia la noche. Me escondía en los bares porque no quería esconderme en las fábricas. Eso es todo. Lo siento por los millones, pero nunca he estado solo. Me gustar estar conmigo mismo. Soy el mejor entretenimiento que tengo. ¡Bebamos más vino!... Toda una leyenda. Apago el televisor.

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