(Foto AP)
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Este Búho no puede dejar de indignarse al leer el informe de The Economist Intelligence Unit, que sostiene que el Perú obtendría las vacunas contra el coronavirus ¡recién en el año 2022!, empatando con Venezuela y Paraguay y superando solo a Bolivia.

Diversos especialistas responsabilizan al presidente Martín Vizcarra y a sus ministros de Salud Víctor Zamora y Pilar Mazzetti de ‘descuidar’ el aspecto fundamental para combatir la pandemia, como lo era la suscripción de acuerdos internacionales para estar en una posición expectante en la carrera de conseguir vacunas.

Aquí también tiene responsabilidad la Cancillería. El moqueguano lo anunciaba con bombos y platillos en sus conferencias de prensa diarias. ¡¡Tendremos vacuna para el primer trimestre del 2021!! Todo para subir automáticamente en las encuestas.

El ente privado ‘Comando Covid-19’ desde julio inició un ambicioso programa para establecer contactos con gobiernos como el británico y conseguir la vacuna de Oxford y de otras latitudes.

Increíblemente las autoridades del Ministerio de Salud los ignoraron por angurria o celos del incapaz y durante meses no establecieron ningún contacto ni firmaron ningún acuerdo con nadie.

Jaime Reuche, del Comando, sostuvo tajante: ‘Estuvimos advirtiendo desde julio pasado a las autoridades del Minsa que suscriban un acuerdo con algún laboratorio; sin embargo, no han realizado nada concreto. Solo tenemos el acuerdo con Pfizer en una primera instancia que ni siquiera se ha culminado. Tenemos entendido que aún no se ha suscrito segunda parte, que es cuando se hacía el depósito monetario. Ni siquiera con Pfizer, que es el único acuerdo bilateral que existe, lo tenemos asegurado hasta ahora [...]. Si uno no culmina un acuerdo como debe hacerlo, simplemente no se termina y se va a otro país’. Esa es una denuncia gravísima. Pero ingresemos al ‘túnel del tiempo’. A marzo del 2020.

EL FRACASO DE LA LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS: El gobierno del vacado presidente Vizcarra enfrentó pésimamente a la pandemia. Se demoró en cerrar los aeropuertos cuando el paciente ‘cero’ llegó en avión de Europa y nunca se hicieron seguimientos ni cercos epidemiológicos. Nos endulzaba presentándonos una inexistente ‘meseta irregular’, mientras en realidad teníamos una curva imparable de contagios y terminamos con la triste y vergonzosa realidad de llegar a ocupar el primer lugar de muertes por millón de habitantes.

El mandatario había apostado por una cuarentena draconiana, la más rígida del mundo. Lo hizo, según él, porque iba a haber ‘un costo-beneficio’. El costo fue, en la práctica, la destrucción de la economía, dejar sin empleo a millones de peruanos y quebrar miles de empresas y negocios.

Definitivamente, no solo se le puede tirar la pelota a la ‘informalidad’ del peruano de a pie, que no respetaba el aislamiento obligatorio, el toque de queda, la prohibición de reuniones sociales. El presidente, el premier Vicente Zeballos y el ministro de Salud, Víctor Zamora, en ese entonces, apostaron por la ‘mano dura’ del encierro de la población en vez de ponerle ‘mano dura al virus’, haciendo seguimiento de contagios cuando se detectaban casos tanto en pruebas rápidas como moleculares.

LOS BONOS, MERCADOS Y LA BRONCA CON LOS MÉDICOS: Increíblemente, la entrega de bonos a la población más vulnerable se convirtió en un foco de contagios por las aglomeraciones en las colas de los bancos. El nefasto ‘pico y placa por género’ entre hombres y mujeres solo contribuyó a congregar multitudes en los mercados.

El economista Farid Matuk hizo un ‘mea culpa’, justificando la absurda medida sosteniendo que lo hicieron para ‘combatir el patriarcado’. Increíble lo que causó el ‘género’. Los ‘bonos’ no llegaron a los más necesitados porque los padrones no estaban actualizados. Por otro lado, comenzaron a escasear el oxígeno y los respiradores mecánicos, como en Iquitos, donde hasta los médicos fueron infectados y necesitaban viajar de emergencia a Lima, pero el ministro de Salud se opuso a la medida sosteniendo que por ‘ética’ los médicos héroes no podían viajar.

Para completar su postura nada empática con la gravísima situación, no coordinó con otros ministerios cómo implementar plantas de oxígeno en hospitales del país, si ya era inminente la escasez de oxígeno en varias regiones como Iquitos, Lima y Arequipa.

En esta última región causó indignación que empresas privadas como la Southern y el proyecto Cerro Verde hayan ofrecido plantas de oxígeno a Arequipa y Moquegua, y el premier Zeballos se hiciera de la vista gorda para no ‘chocar’ con los ‘antimineros’. Es increíble que el nuevo gobierno no tome por las astas este problema que debe ser prioridad nacional, tampoco el Congreso preocupado por seguir en su onda golpista, ni los candidatos presidenciales lo tengan en su agenda, mientras nuevamente los hospitales, como en Piura, vuelven a colapsar y este verano puede ser de terror con un inminente ‘rebrote’. Apago el televisor.

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